Mientras en Centroamérica se celebran las fiestas de independencia con civismo, banderas nacionales y distintivos propios de cada país, en Nicaragua la dictadura de la familia Ortega Murillo mancilla los actos con símbolos y colores sandinistas.
Lejos del civismo de Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala, donde las únicas banderas que ondean son las nacionales, la dictadura inundó el país con las banderas del sangriento partido rojinegro del Frente Sandinista.
Desde el inicio de las fiestas, a comienzos de septiembre, el Ministerio de Educación ordenó a colegios públicos y privados insertar el pabellón del FSLN junto a la bandera azul y blanco.
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Idolatría a los dictadores
A la vez, y principalmente en los colegios públicos, las banderas del partido sandinista se acompañan con retratos de los dos dictadores Daniel Ortega, de 80 años y Rosario Murillo, de 75 años.
Así, las redes sociales se llenaron de imágenes de jóvenes estudiantes cargando el símbolo rojinegro de la dictadura, los retratos de los dictadores locales y hasta de los fallecidos tiranos de Cuba, Fidel Castro y de Venezuela, Hugo Chávez.
Vigilados por policías sandinistas y paramilitares del régimen, los colegios rinden honores no solo a las próceres de la independencia de Centroamérica, sino también a los tiranos de turno y personajes que, según los Ortega Murillo, son “héroes y mártires”.
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Aplauden a sus padres dictadores
En esta descomposición del significado de las fiestas patrias por parte del régimen, se destacan sus hijos, colocados como fichas de ajedrez en los principales cargos de gobierno.
Rodeados de jóvenes de la Juventud Sandinista con camisetas alusivas al FSLN y retratos de Ortega y Murillo, aparecen en los actos los hijos de la pareja dictatorial: Maurice (40 años), Camila (38 años), Edmundo Daniel (46 años) y Laureano (43 años), todos Ortega Murillo.
Junto emitieron una proclama de celebración que ensalza más al FSLN que a los próceres históricos y termina lanzando vivas a sus padres, Daniel Ortega y Rosario Murillo, dictadores de Nicaragua desde hace casi 20 años.
