Costa Rica registró al menos 38 casos confirmados de malaria entre enero y mayo de 2026, según el más reciente boletín epidemiológico divulgado por el Ministerio de Salud costarricense.
Las autoridades sanitarias detallaron que 19 de los contagios corresponden a casos importados desde otros países, mientras que 14 fueron producto de transmisiones locales. Además, cuatro casos continúan bajo investigación para determinar su origen.
La malaria es una enfermedad transmitida por la picadura del mosquito Anopheles infectado con el parásito Plasmodium, y suele afectar principalmente zonas tropicales con presencia de agua estancada y condiciones propicias para la reproducción del insecto.
Hasta la primera semana de mayo, el Ministerio de Salud había confirmado seis casos autóctonos relacionados con actividades mineras en Crucitas, zona ubicada en el norte de Costa Rica y cercana a la frontera con Nicaragua.
Otro de los focos identificados por las autoridades sanitarias se encuentra en Los Chiles, específicamente en el sector de Medio Queso, donde también se detectaron contagios locales.
El Ministerio indicó además que el foco de transmisión localizado en Crucitas habría provocado contagios en el distrito de Cutris, ampliando así la vigilancia epidemiológica en las comunidades cercanas.
Pese al incremento reciente de casos locales, las autoridades sostienen que existe una reducción sostenida de contagios durante los últimos años. Según los registros oficiales, durante el mismo período de 2023, 2024 y 2025 se reportaron 538, 244 y 33 casos respectivamente.
“El histórico de transmisión local de malaria en Costa Rica evidencia una tendencia sostenida a la disminución de casos en los últimos cuatro años en comparación con el mismo periodo”, informó el Ministerio de Salud mediante un comunicado.
Los casos detectados este año se concentran en localidades como Crucitas, El Roble, Chamorro y el cantón San Carlos, todas ubicadas en zonas próximas a la frontera norte del país, cercana a Nicaragua.
Las autoridades sanitarias también señalaron que los 19 casos importados presentan antecedentes relacionados con actividades mineras ilegales y nexos epidemiológicos con Nicaragua, donde ciudadanos ingresarían a territorio costarricense para extraer oro de forma clandestina.
El Ministerio de Salud explicó que los contagios fueron detectados mediante pruebas médicas aplicadas en las denominadas Áreas Rectoras, consideradas zonas de riesgo para la transmisión de malaria.
Según los datos oficiales, las autoridades costarricenses realizaron al menos 41,285 pruebas detectoras para identificar posibles contagios de malaria en comunidades vulnerables.
Por su parte, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aplicó otras 30,418 pruebas entre sus usuarios como parte de las acciones preventivas y de vigilancia epidemiológica.
Las autoridades aseguraron que la detección temprana de los casos permitió brindar tratamiento oportuno a las personas afectadas y suministrar los medicamentos requeridos para evitar complicaciones mayores.
