Centroamérica continúa consolidándose como corredor estratégico del narcotráfico internacional. El Informe 2025 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de Naciones Unidas señala que varios países de la región desempeñan un papel clave en el tránsito de cocaína procedente de América del Sur con destino a Estados Unidos y Europa.
Panamá figura como uno de los principales puntos neurálgicos. Según el informe, hasta el 40 % de la cocaína producida en Colombia con destino al norte atraviesa la zona económica exclusiva panameña, aprovechando su extensa costa y el tránsito de millones de contenedores por el Canal de Panamá.
Las rutas marítimas siguen siendo el método predominante para el transporte de droga hacia América del Norte y Europa, lo que convierte al istmo en un paso casi obligado para las organizaciones criminales que operan a escala continental.
Honduras también es descrito como un país de tránsito clave. En 2024, el uso de lanchas rápidas fue uno de los métodos más comunes de contrabando, y cinco de cada diez embarcaciones incautadas entre enero y septiembre eran de ese tipo.
El informe señala que organizaciones transnacionales como el cártel de Sinaloa, el cártel Jalisco Nueva Generación, el Tren de Aragua y el Clan del Golfo han operado en articulación con estructuras locales en la región, lo que refuerza el carácter internacional de las redes que atraviesan Centroamérica.
Nicaragua, por su parte, es identificada como punto estratégico por sus rutas terrestres en la costa del Pacífico y sus conexiones marítimas en el Caribe, utilizadas para el transporte de drogas provenientes principalmente de Colombia.
El Salvador reportó en 2024 la incautación de 22,6 toneladas de cocaína, una cifra que evidencia el volumen del flujo que atraviesa el istmo.
A nivel global, la JIFE advierte que el volumen del tráfico de cocaína procedente de América del Sur sigue siendo elevado.
Europa, un nuevo destino
Europa Occidental y Central superó por quinto año consecutivo a América del Norte en incautaciones, confirmándose como destino principal de la cocaína andina.
Los puertos europeos han registrado incautaciones de gran escala, lo que demuestra que buena parte de la droga que cruza Centroamérica tiene como destino final el continente europeo.
El informe concluye que la magnitud del flujo ilícito, sumada a la diversificación constante de rutas por parte de las redes criminales, mantiene a Centroamérica como un puente crítico en el mapa global del narcotráfico, con implicaciones directas en seguridad, corrupción y estabilidad institucional para la región.
