Centroamérica domina 70 capacidades de innovación, equivalentes al 11 % de las 626 identificadas a escala mundial; sin embargo, su fortaleza se concentra principalmente en la producción y no en los ámbitos científicos y tecnológicos, según un documento elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
Titulado Cómo aprovechar las Capacidades de Innovación de Centroamérica, preparado a solicitud de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA), explora cómo la región puede impulsar la innovación.
El análisis toma como referencia el Informe Mundial de Propiedad Intelectual 2024, el cual advierte que los resultados innovadores están altamente concentrados en pocos países. En los últimos 20 años, las ocho principales economías del mundo han concentrado el 50 % de las exportaciones, el 60 % de las publicaciones científicas y el 80 % de las patentes internacionales.
En contraste, Centroamérica ha desarrollado ventajas relativas en sectores específicos donde su producción es significativa frente al promedio mundial. Entre estos destacan los aceites vegetales, el caucho, los servicios de viaje, la carne bovina y la biología evolutiva.
De las 70 capacidades regionales identificadas, el 83 % corresponde a capacidades de producción. Esta tendencia también se refleja en los resultados de innovación: la participación mundial de la región en producción es aproximadamente siete veces mayor que su contribución tecnológica, medida en publicaciones científicas y patentes.
Dos grupos de países
El estudio clasifica a los países centroamericanos en dos grupos, según el número de capacidades que poseen. En el primero figuran Costa Rica (32 capacidades), Guatemala (30) y El Salvador (26), que además comparten niveles similares de países “competidores”, en torno a 35.
En el segundo grupo se encuentran Nicaragua, Panamá y Honduras, con alrededor de 11 capacidades cada uno. No obstante, presentan diferencias en la coocurrencia de dichas capacidades. En el caso de Panamá, estas están presentes en unos 30 países, mientras que las de Honduras se identifican en alrededor de 45 economías, lo que indica distintos niveles de especialización y competencia internacional.
El documento concluye que el resurgimiento de políticas industriales a escala global obliga a tomar decisiones estratégicas en los campos científico y tecnológico, orientando recursos e incentivos hacia actividades de mayor valor agregado.
Si bien Centroamérica muestra una base productiva relevante, la menor presencia en dominios científicos y tecnológicos limita su competitividad global. Además, las capacidades identificadas suelen estar dispersas entre los países, lo que sugiere la necesidad de una mayor coordinación regional.
Según el informe, una colaboración estratégica entre Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá permitiría aumentar la complejidad productiva, fortalecer el ecosistema de innovación y mejorar la posición de la región en el escenario internacional.
