Bukele sostiene que encarcelamiento récord coincide con desplome histórico de homicidios en El Salvador

Una comparación de las tasas de homicidios y encarcelamiento en El Salvador entre 2000 y 2024 refleja una tendencia inversa que ha transformado el panorama de seguridad del país: mientras la población penitenciaria alcanzó niveles sin precedentes, los asesinatos cayeron a mínimos históricos.

Pandilleros recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la cárcel de máxima seguridad en El Salvador.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele aseguró el sábado que disminuir los homicidios “es un concepto muy simple, en realidad”, al apartar de la sociedad a quienes han demostrado un patrón de conducta criminal.

Bukele publicó una gráfica que compara la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes y la tasa de encarcelamiento entre 2000 y 2024, que muestra una evolución que respalda esa tesis. Mientras una curva se dispara hacia arriba, la otra desciende de manera sostenida hasta alcanzar niveles históricamente bajos.

Entre 2000 y 2015, El Salvador registró algunos de los índices de violencia más altos del mundo. La tasa de homicidios pasó de 50 asesinatos por cada 100,000 habitantes en el año 2000 a superar los 100 homicidios por cada 100,000 habitantes entre 2014 y 2015. Durante ese mismo período, la tasa de encarcelamiento creció gradualmente, pero sin cambios drásticos.

La tendencia comenzó a modificarse a partir de 2016. Mientras la población penitenciaria siguió aumentando, los homicidios iniciaron un descenso constante. Para 2020, la tasa de asesinatos había bajado hasta 38 por cada 100,000 habitantes, mientras la tasa de encarcelamiento rondaba los 750 privados de libertad por cada 100,000 habitantes.

Gráfica compartida por el presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Sin embargo, el cambio más pronunciado se observa desde 2021. A partir de ese año, la cantidad de personas encarceladas se incrementó aceleradamente, pasando de aproximadamente 800 reclusos por cada 100,000 habitantes a más de 1,600 en 2024, una de las tasas más elevadas registradas a nivel mundial.

Paralelamente, la curva de homicidios experimentó una caída sin precedentes. Los asesinatos descendieron de 20 por cada 100,000 habitantes en 2021 a 18 en 2022, luego a 8 en 2023 y finalmente a apenas 2 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2024.

El comportamiento de ambas curvas evidencia una correlación clara: a medida que aumentó el encarcelamiento de personas vinculadas a estructuras criminales, los homicidios se redujeron de forma drástica. La diferencia resulta particularmente visible en los últimos cuatro años, cuando ambas líneas se separan radicalmente.

La evolución estadística muestra que, mientras la tasa de encarcelamiento alcanzó máximos históricos, la violencia homicida cayó a niveles nunca antes registrados en el país.

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