La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) advirtió que el embalse Los Laureles, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua para Tegucigalpa, se encuentra en una situación de alto riesgo hídrico al operar únicamente al 35 % de su capacidad.
El gerente de la UMAPS, Gustavo Boquín, explicó que el descenso del nivel del agua ya deja expuestas áreas que anteriormente permanecían cubiertas por el embalse y alertó que, de mantenerse las condiciones actuales, la reserva podría ingresar a una fase crítica hacia finales de agosto.
“Ahorita está al 35 %. Tocamos fondo, o sea, no tocamos fondo, dejamos de poder operar cuando llegue al 15 %”, afirmó el funcionario durante una entrevista en un canal de televisión local.
Boquín explicó que, aunque técnicamente el embalse puede seguir operando por debajo del 25 % de su capacidad, hacerlo representa mayores dificultades para el proceso de potabilización del agua.
“Lo recomendable es que no bajemos del 25 % porque entonces el equipo empieza a chupar una mezcla de agua y lodo y eso nos incrementa los costos de potabilización”, indicó.
El funcionario señaló que, si el nivel continúa disminuyendo, la institución tendría que utilizar una mayor cantidad de productos químicos para tratar el agua antes de distribuirla a la población, lo que incrementaría los costos operativos. “En un caso de una emergencia tendremos que hacerlo, pero no quisiéramos llegar a ese punto”, agregó.
De acuerdo con las proyecciones de la UMAPS, si no se registran lluvias constantes durante las próximas semanas, el embalse podría entrar en zona crítica el 24 de agosto, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua potable para miles de habitantes de la capital hondureña.
“Si no llueve, si seguimos las condiciones que estamos hoy en este momento, ese embalse va a entrar en zona crítica el 24 de agosto”, aseguró Boquín.
Aunque se esperan precipitaciones en los próximos días, el gerente aclaró que las lluvias aisladas no representan una recuperación inmediata de las reservas, ya que el agua tarda en incorporarse a las cuencas que alimentan los embalses.
Las autoridades mantienen sus expectativas en los meses de septiembre y octubre, cuando históricamente se registran mayores acumulados de lluvia. Sin embargo, Boquín advirtió que no existe garantía de que esas precipitaciones ocurran sobre las cuencas que abastecen las represas Los Laureles y La Concepción.
Como parte de las medidas para enfrentar la escasez, la UMAPS mantiene un estricto programa de racionamiento del servicio de agua potable, monitorea diariamente los niveles de los embalses y exhortó a la población a utilizar el recurso de forma responsable, evitando el riego de jardines, el lavado de vehículos con manguera y reparando fugas dentro de las viviendas para reducir el consumo.
