La Policía Nacional de Honduras eliminó de su lista de “los más buscados” al general en condición de retiro Romeo Vásquez Velásquez, exjefe de las Fuerzas Armadas durante el golpe de Estado de 2009 y acusado por el homicidio del joven Isy Obed Murillo. Aunque ya no hay recompensa por su captura, la orden judicial sigue vigente.
La institución policial actualizó su afiche oficial y confirmó que quedó sin efecto la recompensa de 35 millones de lempiras (alrededor de 1.3 millones de dólares) que se ofrecía por información que permitiera capturarlo. Sin embargo, las autoridades no han informado si la orden de captura fue anulada.
Vásquez Velásquez fue jefe del Estado Mayor Conjunto en 2009, cuando se produjo la destitución del entonces presidente Manuel Zelaya. El Ministerio Público lo acusa de homicidio en perjuicio de Isy Obed Murillo, quien murió el 5 de julio de ese año durante una manifestación en Tegucigalpa.
La orden de captura fue emitida el 5 de enero de 2025. Inicialmente, un juez le concedió arresto domiciliario, pero esa medida fue revocada semanas después. Desde entonces, el general retirado no se presentó ante las autoridades y su paradero se volvió desconocido. Vásquez ha denunciado la causa en su contra como una venganza política de Zelaya y su esposa, la entonces presidenta Xiomara Castro.
Tras la revocatoria, la Secretaría de Seguridad lo incluyó en la lista de los más buscados y elevó progresivamente la recompensa hasta los 35 millones de lempiras, una cifra que generó debate en el país.
El secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez, calificó como “completamente desproporcional” ese monto y anunció una revisión integral del sistema de recompensas, con el argumento de redirigir recursos a la seguridad ciudadana y fortalecer la presencia policial en las calles.
Desde su entorno, la familia del exjefe castrense celebró la decisión. Su hijo, Jesús Vásquez, aseguró que la recompensa fue utilizada como un mecanismo de presión política y confirmó que la orden de captura “sigue vigente” porque depende de una resolución judicial.
El propio Romeo Vásquez reaccionó a través de medios de comunicación locales.
“Hoy se cae una mentira. La recompensa de 35 millones fue una señal clara. No buscaban justicia… buscaron destruirme. Lo intentaron todo. Mentiras, odio, persecución y aun así no pudieron quebrarme”.
Mientras tanto, otros nombres continúan en la lista de los más buscados en Honduras, incluyendo líderes criminales por quienes se ofrecen millonarias recompensas. El caso reabre el debate regional sobre la judicialización de los hechos vinculados al golpe de 2009 y el uso de incentivos económicos en procesos de captura de alto perfil.
