Nicaragua sigue enfrentando una grave crisis de derechos humanos, denuncia la CIDH

El Organismo interamericano urge al Estado restablecer democracia y liberar presos políticos tras ocho años de represión.

La dictadura Ortega-Murillo continúa negando los derechos democráticos y libertades fundamentales a los ciudadanos, denuncia la CIDH.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió que Nicaragua continúa enfrentando una grave crisis de derechos humanos, ocho años después de las protestas sociales de 2018 y la represión estatal. El organismo condenó las violaciones sistemáticas y urgió al Gobierno a restablecer el Estado de derecho, liberar a las personas detenidas por motivos políticos y poner fin a la impunidad.

La CIDH señaló que el país vive una concentración absoluta de poder en el entorno del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, lo que ha favorecido la continuidad de prácticas represivas.

Entre las principales denuncias figuran detenciones arbitrarias, persecución política y religiosa, así como restricciones a libertades fundamentales.

Según datos recopilados por mecanismos de seguimiento, al menos 46 personas permanecen privadas de libertad por razones políticas, en condiciones contrarias a la dignidad humana.

Durante audiencias recientes, también se documentaron casos de tortura, violencia sexual, muertes bajo custodia y desapariciones forzadas.

El organismo alertó que las excarcelaciones anunciadas por el Estado no implican una restitución plena de derechos, ya que las personas liberadas continúan bajo vigilancia y restricciones de movilidad.

Clima de miedo y persecución religiosa

Estas prácticas, según la CIDH, generan un clima de miedo que limita la denuncia de abusos y profundiza el subregistro de casos.

Además, persisten violaciones al debido proceso y falta de justicia para las víctimas, incluyendo las 355 muertes registradas entre abril y julio de 2018.

La Comisión también denunció restricciones a la libertad religiosa, con prohibiciones de actividades públicas y vigilancia de actos de fe.

El informe advierte que la persecución se extiende a periodistas, defensores de derechos humanos y opositores, incluso fuera del país, mediante amenazas, vigilancia y uso indebido de mecanismos internacionales.

Asimismo, comunidades indígenas y afrodescendientes continúan enfrentando invasiones de sus territorios y violencia, en un contexto de desprotección estatal.

La CIDH reiteró su llamado a la comunidad internacional para promover el restablecimiento de la democracia en Nicaragua y garantizar el respeto a los derechos humanos.

“El fin de la impunidad y el retorno del sistema democrático constituyen la mejor garantía para el ejercicio de las libertades fundamentales”, demandó el organismo.

 

 

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