La Organización de los Estados Americanos (OEA) inaugurará este lunes en Panamá su quincuagésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General, un encuentro que pondrá en el centro del debate el fortalecimiento del multilateralismo, la democracia y la seguridad hemisférica, con la preocupación sobre Nicaragua y Haití en agenda.
La reunión se desarrollará del 22 al 24 de junio en el Centro de Convenciones ATLAPA, en Ciudad de Panamá, bajo el lema “América unida en el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá” y con una agenda enfocada en los principales desafíos políticos, sociales y económicos que enfrenta el continente.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó que el multilateralismo será uno de los ejes fundamentales de la Asamblea. Según explicó, la cooperación entre los países sigue siendo indispensable para afrontar los retos comunes que enfrenta la región.
“El multilateralismo es primordial sencillamente porque nos necesitamos los unos a los otros”, sostuvo Ramdin durante una conferencia de prensa previa al inicio de las sesiones. También añadió que “el multilateralismo en el hemisferio es cierto que se debe mejorar, se debe fortalecer, sin lugar a dudas. Pero es necesario, debemos trabajar juntos”.
La Asamblea contará con la participación de representantes de 32 estados miembros, 37 observadores permanentes, 322 delegados oficiales, 746 integrantes de organizaciones de la sociedad civil y 121 representantes del sector privado, además de organismos internacionales como Naciones Unidas.
Nicaragua y Haití en la agenda
La secretaria general adjunta de la OEA, Laura Gil, informó que los países debatirán y votarán 16 propuestas de resolución y declaración, de las cuales 14 ya cuentan con consenso previo. Entre los temas destacan la situación de Nicaragua, la cuestión de las Islas Malvinas, los 30 años del Consejo de Desarrollo Integral de la OEA y una declaración sobre el fortalecimiento del multilateralismo en las Américas.
Asimismo, los estados miembros discutirán iniciativas relacionadas con la salud mental, el diseño de políticas para personas con discapacidad y la atención a crisis regionales como las de Haití y Nicaragua.
La situación nicaragüense ocupará un lugar relevante en la agenda. Aunque Nicaragua abandonó oficialmente la OEA, Ramdin aseguró que el organismo mantiene interés en apoyar procesos relacionados con la democracia, los derechos humanos y la gobernabilidad en el país centroamericano.
“Sabemos que Nicaragua ya no es un miembro oficial de la OEA. Eso no nos quita nuestra responsabilidad”, expresó Ramdin. “Son parte de este hemisferio, así que tenemos que prestar atención a lo que pasa en Nicaragua”.
Por su parte, el canciller panameño, Javier Martínez-Acha, destacó la importancia histórica del encuentro y recordó que Panamá vuelve a convertirse en un punto de convergencia para el continente dos siglos después del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar.
“En esa Asamblea y 200 años después de aquel encuentro histórico, Panamá vuelve a convertirse en un punto de convergencia para el lado hemisférico y extracontinental. Las Américas atraviesan una etapa de profundas transformaciones”, afirmó el diplomático.
Martínez-Acha también señaló que los debates incluirán temas como migración, innovación tecnológica, resiliencia climática, desarrollo sostenible y fortalecimiento democrático, al considerar que el contexto internacional actual exige mayores esfuerzos de cooperación entre los países de la región.
