El expresidente Manuel Zelaya difundió un mensaje en el que denuncia un supuesto golpe de Estado y fraude electoral en Honduras.
El pronunciamiento se produjo tras la destitución del fiscal general y la renuncia de la presidenta de la Corte Suprema. Ambos hechos ocurrieron en la misma jornada en el Congreso.
En ese contexto, Zelaya afirmó que fuerzas políticas, económicas y extranjeras buscan controlar el poder estatal. Sin embargo, no presentó pruebas que respalden esas afirmaciones.
Discurso posiciona a Zelaya como figura central
El mensaje retoma episodios del pasado político del exmandatario. Zelaya recordó su salida del poder en 2009 y su posterior regreso a la vida política.
También destacó la gestión del gobierno de Xiomara Castro (2022-2026), su esposa, al que atribuyó logros sociales sin aumento de impuestos.
Estas referencias colocan su figura como eje del relato político actual. En su discurso se presenta no solo como un actor recurrente frente a crisis institucionales, sino como un redentor político social.
Las fuerzas desencadenadas del mal y del golpismo, desde el fraude del 30 de noviembre, descargan hoy toda su furia contra el pueblo de Honduras.
Toman el poder con trampas, con intervención extranjera, para saquear, sacrificar al pueblo y humillar a sus opositores.
Pero…
— Manuel Zelaya R. (@manuelzr) March 26, 2026
Señalamientos generales sin sustento específico
Zelaya atribuyó la crisis a un bloque que incluye élites económicas, medios de comunicación, iglesias y actores internacionales.
Además, calificó como fraudulenta la elección presidencial de 2025, en la que resultó electo Nasry Asfura.
No obstante, el mensaje no detalla pruebas concretas sobre esas denuncias. Tampoco responde a las acusaciones que motivaron el juicio político contra el fiscal general.
Omite acusaciones que derivaron en destitución del fiscal
El exmandatario no abordó los señalamientos contra el fiscal destituido, relacionados con presunto uso político del Ministerio Público.
El Congreso impulsó el juicio político tras denuncias sobre actuaciones durante el proceso electoral. La destitución se aprobó con mayoría legislativa.
En ese marco, el mensaje evita referirse a los argumentos jurídicos del proceso. En cambio, enmarca los hechos dentro de una narrativa de ruptura institucional.
Discurso apela a movilización y respaldo externo
En la parte final, Zelaya llamó al respaldo de organismos internacionales y del “pueblo”. También incorporó referencias religiosas en su mensaje.
Su cierre combina elementos políticos, sociales y simbólicos, en un intento de llamado a cohesionar a su base en el actual escenario.
Su partido, el izquierdista Libre, fue el gran perdedor en las elecciones del 30 de noviembre pasado y tras ser la primera fuerza política del país, quedó relegado a un tercer lugar lejano.
Reconfiguración institucional en Honduras
El mensaje se difunde en un momento de alta tensión política. El Congreso ha impulsado cambios en el Ministerio Público y el Poder Judicial.
Estas decisiones se producen tras el cambio de gobierno y en medio de una fuerte polarización.
En este escenario, el discurso de Zelaya introduce una narrativa que califica los hechos como un golpe de Estado, sin presentar evidencia pública que sustente esa afirmación.
