Expresidente de España cuestiona la deriva autoritaria de los Ortega Murillo en Nicaragua

Exmandatario español Felipe González califica de los "nuevos Somozas" a la dictadura de los Ortega Murillo

Felipe Gonzalez

Felipe González, ex presidente de España.

Durante la entrega del Premio Internacional Ernesto Cardenal 2026, celebrada en la Casa de América de Madrid, el expresidente del Gobierno español, Felipe González, pronunció un contundente alegato contra el régimen nicaragüense.

En su intervención para realizar la laudatio del galardonado Hugo Sigman, González lamentó profundamente que un homenaje al legado del poeta y sacerdote sea inviable en su propia tierra, tildando a la actual cúpula en el poder de Managua como «los nuevos Somozas».

En su análisis sobre la evolución del país centroamericano, el exmandatario evocó el histórico y tenso desencuentro entre el Papa Juan Pablo II y Ernesto Cardenal.

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A favor de los desterrados

Con la perspectiva del tiempo y ante la actual represión, González aseveró que el pontífice «parecía tener razón» al exigirle públicamente que abandonara el Ejecutivo sandinista.

Asimismo, reivindicó a la Casa de América como un espacio de acogida para los «transterrados» iberoamericanos privados de libertad en sus naciones de origen.

La firmeza diplomática de González contrastó visiblemente con el mutismo de los representantes institucionales, en particular de Óscar de Baltodano, vicepresidente de la Fundación Internacional Ernesto Cardenal.

Dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, criminales de lesa humanidad en Nicaragua.

Ernesto Cardenal “estaría preso”

Pese a representar el legado de un intelectual que sufrió persecución por convertirse en una voz crítica contra los abusos del Gobierno, Baltodano eludió realizar denuncia alguna sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua.

No es la primera vez que voces externas suplen este vacío institucional.

En la pasada edición, el cantautor Joan Manuel Serrat aprovechó su discurso para denunciar los exilios forzosos y la retirada de nacionalidad a figuras clave como Sergio Ramírez o Gioconda Belli, sentenciando que, bajo el actual mandato de los Ortega-Murillo, «si hoy Ernesto Cardenal viviera, estaría en el exilio».

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