Asfura afirma que la Isla Conejo, que reclama El Salvador, “le pertenece a Honduras”

El presidente volvió a defender la soberanía sobre el islote reclamado por El Salvador y aseguró que la presencia militar y los actos oficiales se mantienen desde hace 13 años.

El presidente Asfura dijo que Honduras defenderá la sobreranía del islote.

El presidente de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, insistió el viernes que Isla Conejo pertenece a su país y defendió la soberanía hondureña sobre el islote ubicado en el golfo de Fonseca, un territorio que también es reclamado por El Salvador.

Sus declaraciones se dieron durante la conmemoración del Día del Veterano de Guerra, en memoria del conflicto armado que enfrentó a ambos países en 1969.

Asfura aseguró que “Isla Conejo le pertenece a Honduras” y recordó que el Gobierno realiza actos oficiales en el lugar desde hace 13 años. El mandatario explicó que la visita más reciente al islote incluyó el izado de la bandera nacional como una demostración de soberanía, una práctica que, según dijo, se mantiene de forma constante.

El mandatario habló del tema en una actividad militar.

El homenaje coincidió con el 57 aniversario de la llamada Guerra de las 100 Horas, un conflicto originado por disputas fronterizas y migratorias que dejó alrededor de 5.000 muertos y marcó durante décadas la relación entre Honduras y El Salvador.

Pese a mantener una postura firme sobre el territorio, Asfura destacó que las diferencias no han impedido la cooperación entre ambos países. “Hay una hermandad y estamos unidos como una gran familia centroamericana”, afirmó al referirse a la relación bilateral.

Durante la ceremonia, el mandatario también reconoció el papel de los soldados que participaron en el conflicto de 1969 y aseguró que defendieron “la patria, el honor y la lealtad” sin buscar reconocimiento personal, sino con el objetivo de proteger la integridad territorial del país.

En 1992, la Corte Internacional de Justicia definió gran parte de la frontera terrestre entre ambas naciones, aunque Isla Conejo continúa siendo un punto de desacuerdo político y diplomático.

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