La exministra y excandidata presidencial hondureña, Rixi Moncada retomó las masacres que el jueves dejaron 24 fallecidos y señaló al gobernante Partido Nacional “como responsable”. Sus declaraciones intensificaron la polarización política en un país marcado por el narcotráfico, la impunidad y la crisis de seguridad.
Moncada expresó solidaridad con las familias de más de 20 víctimas asesinadas en las últimas horas. Sin embargo, su mensaje también vinculó directamente los crímenes con “las cúpulas del Partido Nacional” y con supuestos autores intelectuales ligados al poder político.
La dirigente afirmó que “Honduras sabe quién mata” y denunció la existencia de una “asociación criminal” que, según ella, busca sembrar miedo y sometimiento en el país centroamericano.
El discurso convierte la violencia en un conflicto político
Las declaraciones de Moncada reforzaron la narrativa histórica del oficialista partido Libertad y Refundación (LIBRE). Ese ente político, que gobernó de 2022 a 2026, sostiene que sectores conservadores y antiguos funcionarios facilitaron redes criminales durante años.
El mensaje utilizó un tono confrontativo y movilizador. Además, presentó al Estado como un “enemigo”, una expresión que suele aparecer en discursos políticos de fuerte polarización en América Latina.
Le expreso mi solidaridad a los familiares de más de 20 compatriotas que en las últimas horas fueron brutalmente ejecutados, y condeno enérgicamente a sus asesinos y a los autores intelectuales que planificaron estos crímenes.
El terror y la violencia anunciados por las… pic.twitter.com/eVyZmOVkHL
— Rixi Moncada (@riximga) May 22, 2026
Persisten cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad del gobierno
Aunque Moncada apuntó contra el Partido Nacional, sectores críticos recordaron que LIBRE gobernó recientemente y que la inseguridad en Honduras se acentuó.
Durante la actual administración, de Nasri Asfura, Honduras mantiene altos niveles de homicidios, masacres y extorsión. Además, organizaciones civiles han advertido sobre el incremento de femicidios y la expansión de estructuras criminales en varias regiones del país.
Las críticas también señalan que el gobierno todavía no logra recuperar territorios históricamente afectados por grupos armados y narcotráfico, como el Bajo Aguán y zonas fronterizas estratégicas.
El caso de Juan Orlando Hernández sigue marcando el debate público
La condena del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández por narcotráfico en Estados Unidos continúa influyendo en el discurso político nacional.
LIBRE utiliza con frecuencia ese antecedente para sostener que Honduras sufrió una “narcodictadura” durante los gobiernos nacionalistas. Sin embargo, opositores responden que la actual administración tampoco ha mostrado resultados contundentes contra el crimen organizado.
Ese intercambio mantiene viva una narrativa de confrontación permanente entre oficialismo y oposición. Mientras tanto, amplios sectores sociales denuncian que los problemas estructurales permanecen sin solución.
Expertos advierten sobre el uso político de las víctimas
Diversas voces críticas consideran que el mensaje de Moncada mezcla solidaridad con estrategia partidaria. Según esa lectura, las víctimas de la violencia terminan convertidas en parte de la disputa electoral anticipada hacia 2029.
También alertan sobre el impacto institucional de discursos que presentan adversarios políticos como enemigos criminales. En contextos latinoamericanos, esa retórica ha acompañado episodios de persecución política y debilitamiento democrático.
Moncada ocupó cargos clave en el gobierno anterior, incluyendo los ministerios de Finanzas y Defensa. Por ello, algunos sectores consideran contradictorio que responsabilice exclusivamente a la oposición por la crisis de seguridad.
