El diputado hondureño Mario Pérez, del Partido Nacional, presentó una moción para que varias instituciones del Estado investiguen la operación de negocios chinos en Honduras. La iniciativa busca verificar el cumplimiento tributario, aduanero, migratorio y comercial de estas empresas, en medio de crecientes reclamos de microempresarios locales.
La propuesta plantea acciones de supervisión por parte del Servicio de Administración de Rentas, la Administración Aduanera, el Banco Central de Honduras, la Secretaría de Industria y Comercio y las autoridades migratorias.
Según Pérez, las inspecciones permitirían determinar si estos comercios operan legalmente y cumplen con las normas vigentes en el país.
Instituciones revisarían impuestos, importaciones y flujo de divisas
La moción solicita que el Servicio de Administración de Rentas investigue si los negocios chinos están inscritos legalmente y pagan impuestos. Además, pide que Aduanas confirme si las importaciones ingresan al país de forma regular y con el pago correspondiente de aranceles.
Asimismo, el legislador propuso que el Banco Central de Honduras supervise posibles fugas de divisas hacia China. También pidió controles sobre la calidad de los productos comercializados en estas tiendas.
Por otra parte, la Secretaría de Industria y Comercio tendría la tarea de revisar estándares de seguridad y calidad. Mientras tanto, Migración y Extranjería verificaría el estatus legal de los ciudadanos chinos propietarios de estos establecimientos.
Crecimiento comercial aumentó tras relaciones diplomáticas con Pekín
Honduras estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China en 2023, luego de romper vínculos oficiales con su socio histórico, Taiwán. Desde entonces, el país ha registrado una expansión acelerada de tiendas y comercios de origen chino.
El crecimiento se observa principalmente en Tegucigalpa, Comayagüela y San Pedro Sula. En esas ciudades han abierto decenas de negocios dedicados a la venta de ropa, calzado, muebles, electrónicos y artículos para el hogar.
Sectores empresariales locales afirman que no pueden competir con esos costos.
Pequeños empresarios reportan cierres y caída en ventas
Representantes de micro, pequeñas y medianas empresas aseguran que el ingreso masivo de productos chinos afecta varios sectores económicos. Entre ellos destacan calzado, confección, muebles, ferretería y autopartes.
En el Valle de Sula, empresarios del sector calzado reportaron el cierre de cientos de talleres en los últimos años. Además, denunciaron pérdidas de empleo por la caída en las ventas de productos nacionales.
Los comerciantes hondureños señalan que enfrentan costos altos en energía, impuestos, alquileres y materias primas. En contraste, consideran que los productos importados llegan al mercado con precios difíciles de igualar.
También existen denuncias sobre supuestas ventajas fiscales, posibles irregularidades aduaneras y menor control sobre normas laborales y de calidad.
Debate económico divide opiniones entre comerciantes y consumidores
La discusión sobre los negocios chinos genera posiciones distintas en Honduras. Oganizaciones de emprendedores y comerciantes solicitan mayor regulación y controles estatales. También piden apoyo para fortalecer la producción nacional y proteger el empleo local.
El fenómeno también se observa en otros países de Centroamérica que ampliaron relaciones comerciales con China en años recientes.







