Dictadura nicaragüense pasa por su momento de mayor debilidad y aislamiento, advierte dirigente opositor

El politólogo nicaragüense Félix Maradiaga advierte que cambios en Venezuela, la guerra contra Irán y las presiones de EEUU a Cuba y China, deja al régimen sandinista aislado

dictadores de Nicaragua

Dictadores de Nicaragua, Rosario Murillo y Daniel Ortega.

El politólogo y dirigente opositor nicaragüense Félix Maradiaga sostiene que la dictadura Ortega-Murillo  atraviesa uno de los momentos de mayor aislamiento internacional desde su regreso al poder en 2007.

En un análisis sobre la situación geopolítica de Nicaragua, Maradiaga, profesor universitario y exreo político desterrado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, afirma que el debilitamiento o crisis de varios de los principales aliados del régimen ha dejado a Managua en una posición cada vez más vulnerable frente a la presión internacional, particularmente de Estados Unidos.

“El colapso del régimen iraní y la captura de Maduro representan golpes demoledores al eje que la pareja dictatorial de los Ortega-Murillo construyó por puro oportunismo ideológico”, señala Maradiaga.

Durante casi dos décadas, Ortega buscó consolidar una red de alianzas con gobiernos enfrentados a Washington, entre ellos Venezuela, Cuba, Irán, Rusia y China, en una estrategia que pretendía ofrecer respaldo político y económico al régimen.

Daniel Ortega junto a Ebrahim Raisi, expresidente iraní, quien murió en un accidente de helicóptero en mayo de 2024.

Sin Maduro ni petróleo

La relación más relevante fue con Venezuela durante el chavismo, que permitió a Nicaragua recibir miles de millones de dólares en cooperación petrolera y financiamiento blando a través del esquema de Petrocaribe.

Esos recursos ayudaron a sostener durante años el modelo político y económico del sandinismo.

Sin embargo, el deterioro de la economía venezolana, el debilitamiento del chavismo y las presiones internacionales han reducido significativamente esa fuente de apoyo.

Según Maradiaga, la alianza con Irán tampoco produjo beneficios concretos para la economía nicaragüense.

La alianza con Irán nunca trajo desarrollo real a Nicaragua. No hubo inversiones productivas, ni empleos dignos ni infraestructura. Fue siempre una relación vacía sustentada en el profundo antiamericanismo obsesivo de Ortega”, afirma.

A su juicio, esa apuesta ideológica por alinearse con regímenes confrontados con Washington ha terminado por aislar aún más al país.

El politólogo nicaragüense Félix Maradiaga.

Rusia y China sin peso

Ortega y Murillo se están quedando sin aliados, y los que les quedan son meros espejismos”, sostiene el politólogo.

El analista también cuestiona el alcance real del respaldo de Rusia y China, países con los que Managua ha reforzado vínculos diplomáticos en los últimos años.

En el caso de China, Nicaragua rompió relaciones con Taiwán en 2021 con la expectativa de atraer grandes inversiones. Sin embargo, hasta ahora los resultados han sido limitados.

“Rusia y China nunca han mostrado interés genuino en Nicaragua más allá de comunicados de prensa, gestos simbólicos o extractivismo oportunista”, señala Maradiaga.

Aislados y señalados

Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos y varios países occidentales han incrementado la presión diplomática y económica contra el régimen sandinista tras la represión de las protestas de 2018, que dejó más de 350 muertos y marcó el inicio de un proceso de cierre político en el país.

Washington ha impuesto sanciones contra decenas de funcionarios y familiares del círculo gobernante, mientras organismos internacionales de derechos humanos han documentado violaciones sistemáticas y posibles crímenes de lesa humanidad.

El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, ahora elogia a China después de romper con Taiwán.

En ese contexto, Nicaragua también ha profundizado su aislamiento institucional tras abandonar organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y expulsar a varias agencias internacionales.

Para Maradiaga, la crisis simultánea de varios aliados del régimen agrava ese escenario.

“Con Venezuela ahora bajo tutela de Estados Unidos, Cuba explorando canales de comunicación con Washington e Irán colapsado, el cerco se cierra”, afirma.

¿Viene más represión?

Según el politólogo, la pérdida de respaldo externo tendrá consecuencias políticas y económicas para el régimen.

Por un lado, reducirá su capacidad de maniobra diplomática. Por otro, aumentará la presión económica sobre un modelo que durante años dependió de ayudas externas.

Maradiaga también anticipa que el régimen podría intensificar la represión interna como respuesta al aislamiento.

“El modelo de aislamiento internacional y represión interna los ha convertido en un régimen zombi, sin futuro y sin amigos”, sostiene.

A su juicio, el gobierno sandinista enfrenta ahora un escenario cada vez más adverso.

“El desenlace es inevitable: la dictadura caerá”, concluye Maradiaga, aunque advierte que la gran incógnita es “cuánto sufrimiento más causarán antes de ese momento”.

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