Tras 45 días de absoluta incertidumbre y en condición de desaparición forzada, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo exhibió el miércoles al obispo emérito de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, de 80 años.
La dictadura utilizó sus medios de propaganda para difundir un montaje televisivo con el que busca frenar la crecida de condenas e investigaciones de organismos internacionales de derechos humanos.
La exhibición del religioso se produjo a través de una “entrevista” conducida por Adolfo Pastrán Arancibia, propagandista del régimen y diputado sandinista en la Asamblea Nacional.
El “encuentro” lo transmitió el estatal Canal 6 y lo replicó el aparato mediático de empleados de la familia Ortega Murillo, para simular normalidad sobre el encierro del prelado.
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Víctima del MINT
La escalada represiva contra el obispo octogenario se detonó tras conceder una entrevista digital al periodista nicaragüense exiliado Arnulfo Peralta.
A raíz de sus declaraciones, el Ministerio del Interior (MINT) —histórico brazo represivo y de espionaje del sandinismo— abrió una supuesta “investigación” sobre sus bienes y actividades.
Posteriormente, el 28 de junio de 2026, el obispo fue interceptado por la Policía Nacional tras presidir una homilía en la parroquia Cruz del Calvario de Estelí, donde pidió a la feligresía orar por la Iglesia perseguida.
Tras permanecer bajo estricta vigilancia en Tisma, Masaya, el 30 de junio lo detuvieron y aislaron por completo, quedando en condición de desaparición forzada durante más de mes y medio.
“Estoy en mi charco llevando vida monacal, que es lo que estoy haciendo aquí: oración y trabajo intelectual” dijo Monseñor Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí.
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Montaje como respuesta a Corte IDH
La difusión del video ocurrió apenas 24 horas después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitara formalmente a la Corte Interamericana (Corte IDH) la adopción de medidas provisionales de urgencia para proteger la vida e integridad del religioso.
Durante la emisión, el interlocutor oficialista evitó formular preguntas sobre el arresto domiciliario, la custodia policial o la arbitrariedad del proceso, intentando proyectar una atmósfera de cordialidad.
— ¿Pero se chequea regularmente? ¿Lo están atendiendo bien? —preguntó el propagandista Pastrán.
— Eso no hay problema —respondió astutamente el obispo.
— Recibe visitas familiares…
— Hasta el presente de un hermano y de una sobrina, porque yo tampoco, es que yo no soy hombre de estar en el ‘güiri-güiri’. Me gusta más el silencio, el estudio, la oración.
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Presión diplomática y una Iglesia acorralada
La maniobra mediática responde también a la fuerte presión diplomática de Estados Unidos, cuya Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental exigió la “liberación inmediata e incondicional” del obispo.
Ante el reclamo de Washington, el MINT emitió semanas atrás un ambiguo comunicado admitiendo que al prelado lo investigaban por “episodios violatorios de las leyes nacionales”.
Luego emitieron otro diciendo que era “una investigación necesaria” sobre sus bienes, aunque afirmando que lo habían enviado a casa.

Mata, una figura emblemática
El obispo fue mediador en el fallido Diálogo Nacional de 2018 y férreo denunciante de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura; a Mata ya le habían confiscado en 2022 la Universidad Católica del Trópico Seco (UCATSE), institución que fundó y dirigió.
Su encierro confirma la sistemática persecución religiosa en el país centroamericano, la cual ha dejado decenas de sacerdotes encarcelados, profanaciones y la expulsión de obispos, monjas y feligreses.
Defensores de derechos humanos insisten en que la “aparición” televisiva no anula la arbitrariedad del secuestro ni el riesgo de vida para el religioso octogenario.






