La defensora de derechos humanos y especialista en temas anticorrupción, Martha Patricia Molina, advirtió que el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua ha impuesto una “persecución sistemática” contra la Iglesia Católica, acumulando 1,030 agresiones al cierre de 2025.
Molina explicó que el cierre de más de 5,500 organizaciones sin fines de lucro, entre ellas más de 70 ligadas a la Iglesia Católica y 500 evangélicas, dejó sin respaldo económico ni operativo a obras sociales, asilos de ancianos y proyectos de asistencia humanitaria.
“La dictadura ha hecho creer que ayudar a la Iglesia es un delito y prácticamente lo ha satanizado”, denunció.
Las acciones represivas también han afectado a la comunidad evangélica, reveló Molina en entrevista con el programa Café con Voz, del periodista nicaragüense Luis Galeano.
Entre las principales afectaciones, se encuentra la clausura de Cáritas, el brazo social y humanitario de la Iglesia que atendía áreas como salud, educación, alimentación y asistencia básica.
“Al cerrar Cáritas y confiscar sus edificios, la Iglesia quedó sin capacidad financiera para atender a la población”, afirmó. Según Molina, incluso los sacerdotes retirados apenas reciben ayuda económica tras el robo de sus pensiones por parte de la dictadura Ortega-Murillo.
A esto se suma la prohibición de 18,808 procesiones y actos de piedad popular, según el informe Nicaragua, una Iglesia perseguida, que Molina elabora y del cual se encuentra escribiendo la octava entrega. Solo en 2025 se documentaron 50 nuevas agresiones. Además, 304 religiosos, entre sacerdotes y monjas (172 varones y 132 mujeres), han abandonado su labor pastoral o han sido impedidos de ejercerla dentro del país.
“La represión ha alcanzado niveles en los que ya ni siquiera permiten que se denuncien los atropellos. Los sacerdotes no pueden hablar, no pueden mencionar lo que ocurre. Es un silencio impuesto”, advirtió.
Tan solo el 1 de enero de 2026, la Policía Nacional prohibió una de las procesiones más tradicionales de Nicaragua, en la que Jesús Sacramentado recorría las calles acompañado por miles de fieles.
El dilema papal
Molina subrayó que el Papa León XIV enfrenta un “gran dilema” al tratar de mantener presencia eclesiástica en Nicaragua. Aunque está al tanto de la situación gracias a canales diplomáticos y a los obispos que lo visitan, no ha nombrado nuevos obispos en el país.
“No va a poner a alguien que va a estar a merced de la dictadura. Está esperando una ventana de oportunidad para nombrar a un verdadero pastor con olor a oveja”, opinó.
Finalmente, hizo un llamado a los católicos a no permanecer indiferentes. “Nosotros como cristianos debemos seguir en oración y también denunciando todas estas arbitrariedades. No quedarse callado”, concluyó.
