La dictadura de Nicaragua giró directrices estrictas para transformar las próximas celebraciones cívicas de las Fiestas Patrias de septiembre, en una plataforma de propaganda política a favor de los tiranos Daniel Ortega y Rosario Murillo.
A través del Ministerio de Educación, el régimen ordenó que los colegios rindan pleitesía al oficialismo durante las marchas patrias programadas en todo el territorio nacional.
De acuerdo con las orientaciones oficiales y denuncias de la comunidad educativa, los centros escolares públicos y privados deberán incorporar obligatoriamente la bandera rojinegra junto al pabellón nacional azul y blanco.
Ortega y Murillo como “héroes”
Además, los lineamientos gubernamentales exigen que los contingentes estudiantiles preparen pancartas y estandartes con los rostros de Ortega y Murillo.
Por consiguiente, las delegaciones estudiantiles marcharán subordinadas al discurso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en los recorridos que conmemoran la Batalla de San Jacinto y la Independencia centroamericana.
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De este modo, el aparato estatal anula el carácter cívico de las festividades antes de iniciar las jornadas patrióticas en las calles.
Imposición ideológica oficial
Asimismo, la disposición gubernamental establece homenajes forzosos a oscuras figuras de la izquierda internacional como Fidel Castro y Hugo Chávez dentro del calendario de actividades escolares.
De hecho, la dictadura instaló una estatua gigante del dictador cubano en Managua y cada día cientos de estudiantes desfilan con flores y mensajes ante la controvertida imagen de lata.
Paralelamente, los directores de los planteles deberán incluir tributos a dirigentes históricos del sandinismo, entre ellos Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge, éste último una figura siniestra de la represión sandinista de los años 80.
Por lo tanto, el sistema de enseñanza estatal pretende fusionar la memoria nacional con los “héroes y mártires” del partido gobernante, amparándose en reformas constitucionales diseñadas para legitimar el culto a la figura oficialista.
