Los gobiernos de Centroamérica han intensificado la revisión de inversiones provenientes de China entre 2024 y 2026. La tendencia responde a preocupaciones sobre soberanía, transparencia y dependencia económica.
Las inversiones vinculadas a la Iniciativa de la Franja y la Ruta han ocupado un lugar central en este proceso. Sin embargo, los datos muestran un impacto desigual en la región.
En Centroamérica, la inversión extranjera directa china representó apenas el 0,3% del total regional entre 2010 y 2021. Además, solo 17 de más de 600 proyectos chinos en América Latina se concentraron en esta subregión.
El caso de Panamá se ha convertido en referencia regional. En 2024, el país anunció su salida de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y revisó contratos estratégicos.
Además, una decisión judicial que involucra a Panama Ports Company, empresa vinculada a intereses chinos, ha provocado conflictos. La revisión de su contrato sobre puertos del Canal de Panamá generó tensiones diplomáticas.
China reaccionó con críticas a la decisión panameña. Incluso se habla de “chantajes” de parte de Pekín. Mientras tanto, el gobierno panameño defendió la revisión como parte de una política de protección de la soberanía nacional.
Este episodio evidenció una creciente tirantez bilateral y abrió el debate sobre el control de infraestructura crítica.
Una factura acumulada
El investigador estadounidense Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, sostiene que el cambio en la percepción regional sobre China responde a una experiencia acumulada más que a una reacción coyuntural.
Ellis señala que muchas empresas chinas han mostrado problemas recurrentes en el cumplimiento de contratos y estándares de transparencia.
“En muchos casos hay contradicciones contractuales y dificultades para ajustarse a las normas locales”, afirma, lo que ha generado tensiones en distintos países.
Centroamérica retrocede
Donde el impacto de la ofensiva estadounidense resulta más visible es en Centroamérica. Según el analista político nicaragüense, Alfredo Gutiérrez, “la región ha experimentado un retroceso significativo de la influencia china”.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, se pronunció sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional el contrato entre el Estado y Panama Ports Company (PPC).
Mulino destacó que los puertos son un pilar estratégico de la economía nacional y un… pic.twitter.com/WiG6KZqZgP
— Rpc Radio (@rpc_radio) January 30, 2026
Países como Honduras, El Salvador y Costa Rica han recalibrado sus vínculos con Pekín por sus pésimos resultados y la creciente presión de Washington, mientras Guatemala y Belice mantienen su histórica relación con Taiwán.
El control de rutas comerciales también ha sido determinante. La reducción del margen chino en Panamá limita su capacidad de proyectar influencia logística en el hemisferio.
El politólogo nicaragüense Félix Maradiaga advierte que “Centroamérica depende estructuralmente del mercado estadounidense, que absorbe alrededor del 45 % de sus exportaciones”.
En ese contexto, cualquier intento de alineamiento con China enfrenta límites económicos concretos.
Además, la estrategia del presidente estadounidense Donald Trump incluye reducir la ayuda exterior y priorizar mecanismos basados en comercio e inversión —como una posible reactivación del programa América Crece—, lo que podría reforzar la dependencia regional de Estados Unidos.
Maradiaga advierte que “la región ya ha intentado aprovechar rivalidades globales en el pasado —durante la Guerra Fría—, pero no siempre eligió bien a sus socios ni logró traducir esas tensiones en desarrollo sostenible”.
En este nuevo capítulo, Centroamérica parece haber inclinado la balanza hacia Washington, mientras Nicaragua resiste como el último enclave de influencia china. Pero incluso allí, el margen podría ser limitado y temporal, según Gutiérrez.
Nicaragua, último bastión
En este contexto, Nicaragua aparece como una excepción. “Es una moneda al aire —afirma Gutiérrez—, pero hoy ambas caras benefician más a China que al país”.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha profundizado su alineamiento con Pekín, convirtiéndose en uno de sus principales aliados políticos en la región.
El caso nicaragüense sintetiza las tensiones actuales. Aislado de Occidente y bajo sanciones, el país ha encontrado en China un respaldo económico y diplomático. Sin embargo, esta relación también lo coloca en una posición vulnerable ante la presión estadounidense.
Transparencia y Estado de derecho bajo presión
Otro foco de análisis es la opacidad de los contratos. Muchos acuerdos incluyen cláusulas confidenciales y carecen de auditorías independientes.
Un análisis internacional reportó que el 35 % de los proyectos asociados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta presentan problemas. Entre ellos figuran casos de corrupción, impactos ambientales y conflictos laborales.
En Centroamérica, estos factores han generado cuestionamientos sobre el Estado de derecho. También han impulsado demandas de mayor control institucional.
Además, expertos señalan que la baja inversión efectiva contrasta con las promesas iniciales. Esto ha ampliado los déficits comerciales en varios países.
El cálculo chino
Según el investigador Evan Ellis, estas prácticas no pueden entenderse únicamente como fallas empresariales. “China siempre calcula los beneficios estratégicos para su país”, explica, sugiriendo que cada proyecto responde a una lógica estatal más amplia.
Durante años, agrega Ellis, los gobiernos latinoamericanos asumieron que podían gestionar estos riesgos. Sin embargo, la realidad ha sido distinta.
“Muchos proyectos no han salido como se esperaba”, señala Ellis, aludiendo a resultados económicos limitados o problemas de ejecución.
Ellis subraya que este aprendizaje es más visible en economías pequeñas. “Cada vez más países están reconociendo los peligros”, afirma, en referencia a una creciente cautela frente a la presencia china.
Honduras y Costa Rica redefinen su posición frente a China
En Honduras, el gobierno de Nasry Asfura enfrenta un debate interno sobre la política exterior hacia China. Durante la campaña, el ahora mandatario planteó la posibilidad de romper relaciones con Pekín y restablecer vínculos con Taiwán.
Actualmente, el Ejecutivo evalúa los resultados de la relación con China tras el cambio diplomático de 2023. Sectores políticos y económicos han cuestionado los beneficios obtenidos.
Mientras tanto, Costa Rica ha reiterado su intención de reducir la exposición a inversiones chinas. El país busca diversificar socios y fortalecer estándares de transparencia.
Costa Rica has been very firm on the security of their 5G system, only allowing trusted vendors to bid on it. It’s important — 5G is going to be a critical technology for the development of all the industries that are going to drive the 21st century. — @SecRubio pic.twitter.com/etBe0gu6DT
— Department of State (@StateDept) February 4, 2025
Este giro refleja una tendencia regional hacia la reevaluación de alianzas estratégicas y comerciales.
El gobierno del saliente Rodrigo Chaves ha experimentado un enfriamiento progresivo en su relación con China. Aunque ambos países establecieron vínculos diplomáticos en 2007 y firmaron un tratado de libre comercio en 2011, el acercamiento perdió impulso en los últimos años. Este cambio responde a una mayor alineación con Estados Unidos, así como a preocupaciones sobre seguridad nacional y presiones geopolíticas.
En ese contexto, varios proyectos bilaterales se desaceleraron y la inversión china disminuyó, mientras surgieron tensiones diplomáticas por señalamientos sobre ciberataques y otros temas.
El distanciamiento se profundizó con medidas orientadas a fortalecer la soberanía tecnológica y la ciberseguridad. Estas decisiones siguieron advertencias de Washington y redefinieron prioridades en sectores estratégicos. Analistas describen la relación bilateral como “fría” o en una fase compleja, aunque China ha reiterado su interés en mantener los vínculos. A pesar de ello, el comercio continúa, aunque con un peso limitado para Costa Rica, ya que sus exportaciones hacia el mercado chino representan menos del 3 %.
Un punto clave en esta dinámica fue la exclusión de empresas chinas del desarrollo de la red 5G. En 2023, el gobierno emitió un decreto que exige que los proveedores provengan de países firmantes del Convenio de Budapest sobre ciberdelincuencia, lo que dejó fuera a compañías como Huawei.
La medida generó protestas diplomáticas y recursos legales, pero se mantuvo vigente hasta 2025. Con la llegada del nuevo gobierno en 2026, la administración enfrenta el reto de sostener un equilibrio pragmático en la relación, sin provocar una ruptura mayor.
Cumbre Escudo de las Américas y presión geopolítica
El debate sobre la influencia china también se trasladó al plano político regional. En la cumbre denominada Escudo de las Américas, a principios de este marzo, impulsada por Donald Trump, líderes hemisféricos discutieron estrategias para contrarrestar la presencia de China.
Durante el encuentro, se abordaron temas de seguridad, inversión y cadenas de suministro. Uno de los ejes fue reducir la dependencia de actores externos en sectores estratégicos.
Además, la iniciativa planteó fortalecer alianzas económicas dentro del continente. Esto incluye promover inversiones alternativas con estándares más altos de transparencia.
