La abogada y activista católica nicaragüense, Martha Patricia Molina, exhortó el martes a la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés) a “volver los ojos a Nicaragua”, donde —según denunció— “rezar en público es considerado un delito”.
Durante una audiencia celebrada el 13 de enero en Washington, en el marco de la presentación del Informe Anual 2025 de la USCIRF, Molina detalló que ha documentado 19,836 agresiones del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra sacerdotes, religiosas y laicos desde abril de 2018.
“La reducción de la libertad religiosa ha limitado profundamente el trabajo pastoral. Los sacerdotes deben cuidar cada palabra para evitar ser encarcelados o exiliados”, declaró Molina, autora de la investigación “”Nicaragua, una iglesia perseguida”.
La abogada advirtió que “se necesita actuar con mayor agresividad”, proponiendo sancionar al Ejército, aplicar medidas económicas y llevar a Ortega y Murillo ante la justicia internacional por crímenes de lesa humanidad. “Este año ha demostrado que es posible hacerlo”, afirmó.
Molina denunció además que se prohíbe la entrada de Biblias al país y que el régimen controla los talleres que elaboran imágenes religiosas.
“Los monaguillos son acosados y forzados a firmar documentos que no comprenden; sus padres reciben amenazas si hablan con la prensa”, aseguró.
La persecución también ha golpeado a las vocaciones religiosas. Según la abogada, 304 sacerdotes y religiosas han sido expulsados o impedidos de ingresar a Nicaragua.
“Hay diócesis que sobreviven solo con el 30 o 40 % de sus sacerdotes”, lamentó, lo que ha afectado la vida sacramental de muchas comunidades rurales.
Molina finalizó su intervención con un mensaje urgente: “Si no detenemos a los criminales, seguirán avanzando. Eso llegará también a Estados Unidos”.
Durante la audiencia, la presidenta de la USCIRF, Vicky Hartzler, subrayó que “el liderazgo de Estados Unidos es más crítico que nunca” frente a la persecución global. En entrevista posterior, Hartzler afirmó: “Queremos más países en la lista de preocupación particular. EE.UU. debe usar su influencia para proteger a quienes sufren por su fe”.
Persecución en otros países
El panel también escuchó testimonios sobre represión religiosa en China, Nigeria, Vietnam, Egipto, Argelia, Birmania, Eritrea y Pakistán.
Uno de los casos más dramáticos fue el de Grace Drexel, hija del pastor chino Ezra Jin, detenido junto a otros 27 líderes cristianos en la mayor operación contra iglesias independientes desde la Revolución Cultural.
“Lo que ocurre en China es una amenaza global para la libertad religiosa y la dignidad humana”, sostuvo Drexel.
La comisión recibió el respaldo de varios legisladores estadounidenses.
“Estados Unidos es una nación cristiana y tenemos el deber de defender a los cristianos perseguidos donde sea que estén”, expresó el congresista Riley Moore, de Virginia Occidental.
Por su parte, Mark Alford, de Misuri, condenó la política del Partido Comunista Chino, que —según dijo— exige lealtad al partido por encima de Dios.
