Las imágenes del ministro del Interior, Diosdado Cabello, obstaculizando la llegada de ayuda humanitaria estadounidense a Venezuela ofrecen una fotografía perfecta de la brutalidad del régimen. La tragedia, que cobró la vida de 2,295 personas, se ha convertido en una ganancia política para unos pocos privilegiados: una oportunidad de oro para asegurar recursos, respaldo y tiempo.
Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela no formaban parte del plan de tres fases de Estados Unidos —estabilización, recuperación económica y transición—; sin embargo, pasan a primer plano debido a su impacto, dolor y devastación. Las réplicas de este suceso plantean desafíos humanitarios, económicos y políticos, al tiempo que sacuden los cimientos de una frágil transición que había comenzado a cobrar impulso.
Hace seis meses se logró lo impensable: el dictador Nicolás Maduro fue capturado y llevado ante un tribunal en Nueva York. No fue una amenaza vacía o una resolución diplomática. Fue una acción sin precedentes que activó un proceso real y complejo de cambios y rupturas en Venezuela.
La administración Trump también había logrado retirar el uranio altamente enriquecido de Venezuela. Ningún gobierno anterior había conseguido neutralizar esta amenaza hemisférica, fortalecida bajo la peligrosa alianza del régimen con la tiranía iraní.
Bajo el liderazgo de Estados Unidos, se logró la captura de Ali Zaki Hage Jalil, un presunto agente de Hezbolá acusado de participar en un ataque terrorista. Tras treinta años como fugitivo, fue finalmente capturado y extraditado a Panamá para enfrentar a la justicia.
La administración Trump también logró fulminar a Héctor «el Niño» Guerrero, líder de la organización terrorista «Tren de Aragua»; una operación impecable que ayudó a sentar las bases para la fase de estabilización de Venezuela.
En los días previos a los terremotos, Estados Unidos había logrado iniciar un proceso de institucionalización electoral. Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 y exiliada durante ocho años, fue a Caracas por invitación del Departamento de Estado para reunirse con la dictadura y avanzar en la renovación del Consejo Nacional Electoral.
Los terremotos del miércoles 24 de junio abrieron una grieta en el proceso de estabilización de Venezuela, poniendo de manifiesto una vez más que, aunque Maduro ya no está, su sistema represivo y criminal permanece intacto.
Las fuerzas militares chavistas no llegaron a la zona del desastre con picos y palas, sino con pistolas y pertrechos
No acudieron para salvar vidas, sino para robar las pertenencias de la gente. El congresista de Florida, Carlos Giménez, denunció que la despreciable e ilegítima dictadura de Venezuela continúa extorsionando e intimidando a las víctimas de los devastadores terremotos.
La tragedia sísmica en Venezuela derrumbó las mentiras del Socialismo del Siglo XXI
La Gran Misión Vivienda Venezuela, creada por Hugo Chávez, fue un fracaso que se desplomó. De 193 complejos habitacionales, solo tres permanecieron en pie.
Ante las graves deficiencias estructurales que aquejan a Venezuela, Estados Unidos ha liderado un esfuerzo humanitario extraordinario, aumentando su compromiso financiero con esta respuesta vital a más de 300 millones de dólares.
La dictadura ha obstaculizado no solo la llegada de ayuda humanitaria, sino también la entrada de la líder opositora María Corina Machado. La galardonada con el Premio Nobel de la Paz —actualmente en Panamá— ha declarado estar «dispuesta a hacer lo que tenga que hacer» para regresar a Venezuela, abrazar a su pueblo y acompañarlos en estos momentos de gran dolor.
A pesar de los intentos de la dictadura por enterrar la democracia y ganar tiempo, recursos y permanencia en el poder, Estados Unidos está decidido a defender la Doctrina Monroe y garantizar una Venezuela libre, segura y próspera.
El presidente Trump lo expresó así: «Los dos grandes terremotos que acaban de azotar al gran pueblo de Venezuela son de enorme magnitud y han dejado un número devastador de víctimas mortales. ¡Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para ayudar!».
