La inclusión de Taiwán en la gobernanza sanitaria global: una necesidad para fortalecer la seguridad mundial

Vivia Chang, Embajadora de la República de China (Taiwán) en Guatemala.

Vivia Chang, embajadora de la República de China (Taiwán) en Guatemala.

La salud constituye un derecho humano fundamental y un bien público global cuya protección exige cooperación, responsabilidad compartida y una arquitectura internacional inclusiva. En un contexto marcado por la interdependencia entre naciones y la aparición de amenazas sanitarias cada vez más complejas —desde enfermedades infecciosas emergentes hasta el aumento sostenido de enfermedades no transmisibles—, la solidez del sistema internacional de salud depende de su capacidad de integrar a todos los actores relevantes sin exclusiones.

En este marco, resulta pertinente subrayar la importancia de la participación significativa de Taiwán en los espacios técnicos y multilaterales de salud, particularmente en la Organización Mundial de la Salud. Taiwán ha demostrado ser un socio confiable, transparente y técnicamente competente dentro de la comunidad sanitaria internacional, contribuyendo activamente al bienestar global mediante la cooperación, la innovación y la respuesta oportuna ante crisis sanitarias.

Durante las últimas décadas, Taiwán ha consolidado un sistema de salud pública robusto, resiliente y altamente digitalizado. Su experiencia en vigilancia epidemiológica, respuesta temprana a brotes y gestión integrada de datos constituye un referente de buenas prácticas. La respuesta del país tras el brote del SARS marcó un punto de inflexión en la modernización de su sistema sanitario, fortaleciendo su capacidad de preparación ante emergencias y su coordinación interinstitucional.

Este aprendizaje se evidenció nuevamente durante la COVID-19, cuando Taiwán actuó con rapidez en la identificación de riesgos, la implementación de medidas preventivas y el intercambio de información técnica. Su capacidad de respuesta temprana y su sistema de vigilancia epidemiológica permitieron contener mayores impactos en las fases iniciales de la pandemia, experiencia reconocida por expertos internacionales como caso de estudio en gestión sanitaria.

A pesar de ello, la exclusión de Taiwán de la gobernanza formal de la OMS limita la integralidad del sistema global de alerta temprana y respuesta ante emergencias sanitarias. En un mundo donde los patógenos no reconocen fronteras, la fragmentación de la información y la ausencia de actores con capacidades técnicas relevantes debilitan la eficacia colectiva. La inclusión de Taiwán no debe interpretarse como un asunto político, sino como una necesidad técnica y funcional para fortalecer la seguridad sanitaria global.

Taiwán ha demostrado también una destacada capacidad en la prevención y control de enfermedades infecciosas como la Hepatitis C. Tras la adopción de la meta global de eliminación para 2030 impulsada en la 69.ª Asamblea Mundial de la Salud, el país implementó una estrategia integral basada en la detección temprana, el acceso universal al tratamiento y la prevención sostenida. Como resultado, alcanzó tasas de diagnóstico y tratamiento superiores al 90 %, cumpliendo sus objetivos nacionales antes del plazo establecido, lo que evidencia su capacidad de ejecución y compromiso con los estándares internacionales.

En el caso de Guatemala, la cooperación de Taiwán se refleja de manera tangible en el fortalecimiento del sistema de salud pública, a través de diversos proyectos que evidencian el impacto directo de esta alianza. Entre ellos destacan la construcción del Hospital Regional de Chimaltenango, la ampliación del área de Neonatología del Hospital San Juan de Dios y el programa de Mejoramiento de la Salud Materno-Neonatal. Esta última iniciativa incluye la capacitación de 876 profesionales de la salud y la dotación de 5,000 equipos médicos de alta tecnología, contribuyendo además a la reducción del 10 % de la mortalidad neonatal por dificultad respiratoria en los municipios de Amatitlán y Cuilapa, así como a la elaboración de la primera guía de maternidad en Guatemala, disponible en español y en 12 idiomas mayas. Como se ha señalado en reiteradas ocasiones, Taiwán no solo puede contribuir, sino que ya está contribuyendo de forma concreta y sostenida al fortalecimiento de la salud en Guatemala.

La experiencia acumulada por Taiwán en salud pública, innovación médica y gestión de crisis sanitarias constituye un activo valioso para la comunidad internacional. Su exclusión de los mecanismos técnicos de la OMS no solo representa una pérdida de capacidades, sino también una brecha en la arquitectura global de preparación ante pandemias.

Por ello, desde una perspectiva técnica, pragmática y orientada al interés común, resulta fundamental abogar por la participación significativa de Taiwán en la OMS y en sus foros especializados. Integrar plenamente sus capacidades fortalecería la red global de vigilancia epidemiológica, mejoraría la coordinación internacional y contribuiría a una respuesta más eficaz ante futuras emergencias sanitarias.

En última instancia, la salud global exige inclusión, cooperación y visión de largo plazo. Reconocer el aporte de Taiwán y facilitar su participación en la gobernanza sanitaria internacional no es únicamente una cuestión de equidad, sino una medida necesaria para salvaguardar el bienestar de toda la humanidad.

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