China no tiene previsto ejecutar una invasión a Taiwán en 2027, pero continúa fortaleciendo sus capacidades militares y aviones de contingencia para utilizar la fuerza si lo considera necesario, según un informe anual de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos publicado el miércoles.
El documento, titulado “Annual Threat Assessment of the U.S. Intelligence Community”, indica que Pekín mantiene abierta la opción militar para lograr la unificación con Taiwán, aunque prefiere evitar ese escenario si es posible.
De acuerdo con el informe, el Ejército Popular de Liberación (EPL) avanza de forma sostenida en el desarrollo de capacidades para una eventual operación sobre la isla, al tiempo que busca disuadir una posible intervención de Estados Unidos.
Además, se prevé que durante 2026 China continúe creando condiciones para avanzar hacia la unificación con Taiwán sin recurrir a un conflicto directo, mediante presión política, económica y militar.
“La IC [comunidad de inteligencia] evalúa que los líderes chinos no planean actualmente ejecutar una invasión a Taiwán en 2027, ni tienen un cronograma fijo para lograr la unificación”, señala el informe.
El documento también subraya que China considera la unificación como un objetivo clave para su proyecto de “rejuvenecimiento nacional” de cara a 2049, cuando se conmemorará el centenario de la fundación de la República Popular China.
Sin embargo, la decisión de emplear la fuerza dependerá de varios factores, entre ellos la preparación militar del EPL, las políticas de Taiwán y la posibilidad de intervención de Estados Unidos en el conflicto.
El informe advierte que una invasión anfibia a gran escala sería altamente compleja y riesgosa, especialmente si Washington decide involucrarse militarmente en la defensa de Taiwán.
Asimismo, un conflicto en el estrecho de Taiwán tendría consecuencias económicas globales, incluyendo interrupciones en las cadenas de suministro tecnológico, especialmente de semiconductores, así como inestabilidad en los mercados internacionales.
“Incluso sin la participación de Washington, los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos y del resto del mundo se enfrentarían a consecuencias significativas y costosas, con la interrupción de las cadenas de suministro de tecnología y el miedo de los inversores en todos los mercados”, advierte el reporte.
El análisis también señala que una guerra prolongada entre Estados Unidos y China implicaría costos económicos sin precedentes para ambas economías y el sistema global.
Finalmente, el informe aborda otros temas como la seguridad nacional estadounidense, el desarrollo de la inteligencia artificial y el aumento de tensiones entre China y Japón ante un posible escenario de conflicto en Taiwán.
