Un informe del Proyecto de Datos sobre Deportaciones de la Universidad de California, Berkeley, revela que las detenciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se multiplicaron por once en el último año, en comparación con el final de la administración anterior.
El estudio destaca que este incremento incluye operativos en la vía pública, tribunales de inmigración y oficinas locales, lo que representa un cambio en las prácticas habituales, anteriormente más centradas en traslados desde cárceles.
Uno de los datos más relevantes es que la proporción de personas detenidas sin antecedentes penales aumentó de forma considerable, con un crecimiento del 770%, lo que sugiere una ampliación del alcance de los operativos migratorios.
En paralelo, la capacidad del sistema de detención también se expandió. La actual administración incrementó en más de cuatro veces el número de camas disponibles, facilitando un mayor volumen de detenciones dentro del territorio estadounidense.
Este contexto derivó en un aumento significativo de las deportaciones. Según el análisis, estas crecieron cinco veces, impulsadas principalmente por la reducción en las liberaciones de migrantes tras su arresto.
De hecho, la liberación en un plazo de 60 días, que anteriormente era una práctica frecuente, cayó a apenas un 7%, mientras que la tasa de deportaciones ejecutadas en ese mismo periodo pasó del 27% al 57%.
El informe también señala que las salidas voluntarias y retornos se multiplicaron por 28, en un escenario donde, pese a una leve desaceleración en algunos operativos a inicios de 2026, la tendencia general mantiene un enfoque más intensivo en la detención y deportación de migrantes en Estados Unidos.
