La dictadura cubana informó que su Ejército se encuentra preparado ante una posible intervención militar de Estados Unidos, en un contexto marcado por una profunda crisis energética, apagones recurrentes y creciente malestar social en la isla.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, afirmó en entrevista con NBC que sería “ingenuo” no prepararse ante una eventual agresión. Según explicó, el Ejército cubano se mantiene en estado de alerta, aunque expresó que no existe justificación para un conflicto de este tipo.
Las declaraciones se dan en un momento especialmente delicado para el país, que enfrenta una de sus peores crisis energéticas en décadas. En los últimos días, Cuba registró su segundo apagón nacional en menos de una semana, lo que ha generado protestas en distintas zonas de La Habana.
Durante el corte eléctrico más reciente, residentes del barrio El Vedado realizaron cacerolazos en rechazo a la situación. Las imágenes del descontento fueron difundidas en redes sociales, evidenciando el deterioro de las condiciones de vida.
La Unión Eléctrica (UNE) explicó que la desconexión total del sistema ocurrió tras una falla en la termoeléctrica de Nuevitas, lo que provocó un efecto en cadena en el resto de las plantas. Actualmente, gran parte de la infraestructura energética presenta averías o está fuera de servicio.
El sistema eléctrico cubano enfrenta además una fuerte dependencia de combustibles que hoy son escasos. La reducción del suministro desde Venezuela y las dificultades para importar petróleo han agravado la situación, obligando a cortes prolongados que en algunas zonas superan las 15 horas diarias.
Expertos independientes señalan que la crisis responde a décadas de falta de inversión. Estiman que el país necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para recuperar su sistema energético, actualmente afectado por obsolescencia y déficit estructural.
En paralelo, el régimen cubano insiste en que mantiene contactos con Estados Unidos en temas como migración y seguridad, pero descarta cualquier discusión sobre su sistema político. Mientras tanto, la combinación de crisis económica, apagones y tensión geopolítica mantiene a la isla en un escenario de alta incertidumbre.
