Las principales gremiales del transporte de carga de Guatemala aseguraron que el sector atraviesa una crisis por el incremento sostenido del combustible desde diciembre de 2025.
El precio del diésel ha aumentado con mayor rapidez que las tarifas de los fletes. Esa diferencia supera la capacidad de las empresas para absorber los nuevos costos sin trasladarlos a sus clientes.
Algunas compañías incluso han tenido que buscar financiamiento para cumplir sus contratos, comprar insumos y mantener sus unidades en funcionamiento.
La presión podría llegar directamente a los hogares. Según el Instituto Nacional de Estadística, los alimentos y el transporte estuvieron entre los rubros con mayor incidencia en la variación mensual de precios durante agosto.
Una estimación técnica de los transportistas señala que los Q2,500 millones (unos US$326 millones) previstos en el Decreto 21-2026 alcanzarían para un máximo de 99.3 días si fueran destinados exclusivamente al diésel.
La cobertura sería todavía menor si esos recursos también se utilizaran para subsidiar las gasolinas regular y superior, según advirtieron los representantes del sector.
Los transportistas pidieron al Ejecutivo y al Congreso completar la aplicación del decreto, priorizar el diésel y establecer controles transparentes para evitar abusos y especulación en los precios.
También propusieron crear un fondo permanente de estabilización. Aseguran que una nueva escalada del combustible podría afectar el abastecimiento, elevar el precio de los alimentos y reducir la competitividad de Guatemala.
