La actividad económica de Panamá mantuvo un sólido desempeño durante mayo de 2026 al registrar un crecimiento interanual del 5.19 % en el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), una cifra superior al 2.95 % reportado en el mismo período del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
El informe señala que, entre enero y mayo de este año, el IMAE acumuló un crecimiento del 4.88 %, mientras que la serie de tendencia-ciclo mostró una variación interanual del 5.06 %, reflejando el dinamismo de la economía panameña.
El principal impulso provino del sector comercio, favorecido por el incremento de las ventas al por mayor y al por menor, las reexportaciones de la Zona Libre de Colón y la comercialización de vehículos nuevos.
El transporte, almacenamiento y comunicaciones también registraron resultados positivos gracias al aumento de los ingresos por peajes y del volumen de carga movilizada a través del Canal de Panamá. A ello se sumó el crecimiento del transporte aéreo y del movimiento de contenedores TEU en el Sistema Portuario Nacional.
La intermediación financiera mantuvo una evolución favorable con incrementos en las captaciones externas, la cartera de créditos y la emisión de pólizas de seguros en los ramos de salud, automóviles, vida individual y seguros colectivos. Asimismo, la industria manufacturera elevó la producción de alimentos, principalmente carne de pollo, carne de res, carne de cerdo y derivados del tomate, además de bebidas alcohólicas y gaseosas.
El turismo también contribuyó al crecimiento económico mediante una mayor ocupación hotelera y un incremento en el consumo de alimentos en restaurantes.
Paralelamente, el sector agropecuario registró avances en la producción de ganado, aves de corral y en las exportaciones de banano, mientras que las actividades de entretenimiento crecieron impulsadas por las máquinas tragamonedas, las apuestas en línea y las ventas de la Lotería Nacional de Beneficencia. El sector de electricidad y agua también reportó un aumento por la mayor generación térmica y el incremento del consumo residencial, comercial e industrial.
En contraste, la construcción fue el principal sector que mostró resultados negativos debido a la reducción de la inversión pública en obras de infraestructura y a la disminución en el valor de las edificaciones, ampliaciones y reparaciones autorizadas mediante permisos de construcción. Este comportamiento también incidió en la caída de las exportaciones de pescado y filetes, la generación de energía hidroeléctrica, la venta de combustible de 95 octanos y la producción de leche y sus derivados.
