Inversión pública en bitcóin mantiene debate sobre beneficios económicos para El Salvador

La inversión estatal en la criptomoneda muestra ganancias en papel, pero la volatilidad del mercado y el acuerdo con el FMI mantienen abierto el debate sobre su impacto real.

El Salvador fue el primer país en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal.

La adopción de bitcóin como moneda de curso legal marcó un hito en la economía de El Salvador. Sin embargo, 5 años después, persiste la duda central: ¿la inversión estatal en criptomonedas dejará ganancias reales al país?

El presidente Nayib Bukele ha defendido que la estrategia con bitcóin generará beneficios a largo plazo. No obstante, la volatilidad del mercado y un necesario y urgente acuerdo con el Fondo Monetario Internacional mantienen abierto el debate sobre su impacto fiscal.

Juan Pablo Spinetto, periodísta de negocios y economía en Bloomberg Opinion, analiza en un artículo publicado este 4 de marzo si la inversión estatal en la criptomoneda puede generar ganancias sostenibles o si expone al país a mayores riesgos fiscales.

Spinetto centra su análisis en la rentabilidad potencial del bitcóin, la volatilidad del mercado y el impacto del acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Rentabilidad del bitcóin y ganancias en papel

El Salvador acumula 7,580 bitcoines, según datos oficiales citados en la columna. Con un precio cercano a $68,000 por unidad, el valor total ronda los $515 millones.

El análisis estima que el precio promedio de compra sería de unos $53,000 por bitcóin. Bajo ese cálculo, el Estado habría invertido cerca de $400 millones.

Esa diferencia implicaría ganancias en papel. Sin embargo, el resultado depende del precio actual y de una eventual venta.

Además, la criptomoneda ha registrado fuertes variaciones desde su máximo histórico. Por ello, el valor del portafolio puede cambiar en períodos cortos.

Compras recientes y tensión con el FMI

Spinetto señala que el Gobierno realizó compras adicionales por más de $100 millones en meses recientes. Estas operaciones ocurrieron pese al compromiso con el Fondo Monetario Internacional de mantener sin cambios las tenencias totales.

El programa con el FMI asciende a $1,400 millones. El acuerdo incluye metas fiscales y condiciones relacionadas con la exposición a criptoactivos.

Según el análisis, el riesgo actual no proviene de una recesión ni de un choque externo. En cambio, se vincula al cumplimiento de compromisos financieros.

El Salvador cerró 2025 con crecimiento cercano al 4% y avances en la reducción del déficit. No obstante, el debate gira en torno a la disciplina fiscal futura.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

Impacto económico más allá del bitcóin

La columna también examina si la adopción del bitcóin transformó la economía real. El plan original prometía inclusión financiera y atracción de inversión tecnológica.

Sin embargo, la adopción masiva como medio de pago ha sido limitada, según diversos informes citados en el análisis.

En paralelo, sectores tradicionales como turismo y construcción muestran mayor dinamismo. Además, las remesas representan cerca de una cuarta parte del producto interno bruto.

Estos factores explican parte del crecimiento reciente, más allá del mercado de criptomonedas.

¿Puede la estrategia dejar ganancias reales?

El análisis plantea que la rentabilidad final dependerá del comportamiento del mercado global. Si el precio sube y el Estado vende en un momento favorable, podría consolidar utilidades.

Por el contrario, una caída prolongada reduciría el valor de las reservas y aumentaría la presión fiscal.

Spinetto sostiene que la credibilidad financiera no depende de la especulación, sino del cumplimiento de reglas claras. También advierte que un deterioro del acuerdo con el FMI podría afectar la estabilidad económica.

En síntesis, la apuesta por el bitcóin combina ganancias potenciales con riesgos elevados. El desenlace dependerá de la evolución del mercado, del manejo de la política fiscal y del cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por El Salvador.

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