Guatemala fija rebaja de hasta $1 por galón y obliga a gasolineras a exhibir precios de referencia

El subsidio temporal busca aliviar el impacto del petróleo en alza y transparentar el mercado, mientras crecen las dudas sobre su costo fiscal y efectividad.

Las autoridades informaron que ya se trabaja en el reglamento que permitirá ejecutar el subsidio en todo el país.

El Gobierno de Guatemala avanza en la aplicación de un subsidio temporal a los combustibles. Este subsidio reducirá el precio que pagan los consumidores en cada galón. La medida, contemplada en el Decreto 11-2026, también obligará a las estaciones de servicio a publicar un precio de referencia oficial. Esto facilitará la comparación entre opciones.

El viceministro de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas (MEM), Erwin Barrios, confirmó que ya se trabaja en el reglamento que permitirá ejecutar el subsidio en todo el país. Este paso definirá los aspectos técnicos para su implementación. Por tanto, la aplicación se realizará en las próximas semanas.

El apoyo contempla una reducción de 5 quetzales ($0.65 centavos de dólar) por galón en las gasolinas superior y regular. Además, contempla una reducción de 8 quetzales ($1.04) en el diésel. Este ajuste busca mitigar el impacto de los altos precios internacionales del petróleo. Así, se intenta reducir la presión sobre el costo de vida en Guatemala durante los últimos meses.

Como parte del plan, las gasolineras deberán mostrar el precio de referencia establecido por el MEM. La intención es que los consumidores puedan comparar precios y elegir dónde abastecerse, en un intento por fomentar mayor competencia en el mercado.

El Estado compensará a las empresas importadoras por la diferencia.

Subsidio será entregado a las empresas

El subsidio no será entregado directamente a los usuarios, sino que el Estado compensará a las empresas importadoras por la diferencia. Según las autoridades, esto evitará distorsiones en la cadena de suministro y garantizará que el beneficio llegue al consumidor final.

Un dato clave es que, si el consumo mensual de combustibles se mantiene en niveles actuales, el costo fiscal del subsidio podría superar los 1,200 millones de quetzales ($155 millones) en pocos meses, lo que abre un debate sobre su sostenibilidad en el mediano plazo.

Analistas han planteado dudas sobre la efectividad de la medida. Señalan que, al no ser un subsidio directo, existe el riesgo de que la rebaja no se refleje completamente en el precio final. Esto dependerá del comportamiento del mercado y la supervisión estatal.

El MEM ha insistido en que el apoyo será temporal y sujeto a evaluación según las condiciones internacionales. Sin embargo, el impacto real dependerá de la duración de la crisis energética. Además, dependerá de la capacidad del Estado para sostener el costo sin afectar las finanzas públicas.

Exit mobile version