El Salvador acumula seis meses de alzas en la canasta básica y el costo de alimentos ya roza los $260

El encarecimiento de productos mantiene la presión sobre el gasto de los hogares salvadoreños, con incrementos sostenidos en las zonas urbanas y rurales durante el primer semestre.

El precio de los productos básicos subió en los últimos seis meses en El Salvador.

La canasta básica alimentaria urbana de El Salvador alcanzó los $259.95 en junio, su nivel más alto en casi un año, luego de encadenar 6 meses consecutivos de aumentos, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas y Censos (ONEC).

Entre enero y junio, el costo de los alimentos esenciales aumentó $9.12, equivalente a un incremento cercano al 3.6 %.

El alza también se reflejó en la canasta básica rural, que llegó a $189.56, tras subir $4.05 solo en junio. En lo que va del año acumula un incremento de $6.29, alcanzando su precio más alto desde octubre de 2025 y confirmando que el encarecimiento de los alimentos afecta tanto a las ciudades como al campo.

De acuerdo con la ONEC, el principal motor del aumento en junio fueron las tortillas, un alimento esencial en la dieta salvadoreña. También registraron incrementos el arroz, los huevos, la leche fluida, el azúcar y diversas verduras, entre ellas papa, cebolla, tomate, chile verde, güisquil y repollo.

Las tortillas son el producto que más subió en junio, según el informe.

El sube y baja

En contraste, algunos productos mostraron una moderación en sus precios. El pan francés, las carnes, las grasas, las frutas y los frijoles disminuyeron en el área urbana respecto al mes anterior. En la zona rural se observó una tendencia similar, aunque las carnes permanecieron sin cambios.

La evolución de la canasta básica es uno de los principales indicadores para medir el costo de vida en El Salvador, ya que refleja el gasto mínimo en alimentos de un hogar promedio.

La continuidad de las alzas durante el primer semestre mantiene la atención sobre la inflación alimentaria y su impacto en el poder adquisitivo de las familias, en un contexto regional donde el precio de los alimentos sigue siendo un desafío para varias economías de Centroamérica.

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