El Niño podría durar hasta 2027 y amenaza la seguridad alimentaria de Centroamérica

Expertos advierten que el fenómeno climático podría provocar sequías prolongadas en el Corredor Seco, afectar las cosechas y aumentar la vulnerabilidad de millones de personas en la región.

Expertos advierten que El Niño podría extenderse hasta 2027 y aumentar los riesgos para la seguridad alimentaria en Centroamérica. (Ilustración elaborada con IA).

Centroamérica podría enfrentar nuevos desafíos alimentarios en los próximos meses debido a la llegada de un fenómeno de El Niño que, según proyecciones internacionales, tendría altas probabilidades de mantenerse activo hasta 2027.

Un análisis divulgado por el Foro Económico Mundial advierte que existe más de un 80% de probabilidad de que El Niño se consolide durante 2026 y una probabilidad cercana al 96% de que sus efectos continúen durante los primeros meses del próximo año.

Los expertos señalan que el fenómeno no debe verse únicamente como un evento meteorológico. Sus consecuencias pueden extenderse a la producción agrícola, el acceso al agua, los precios de los alimentos, los sistemas de salud y las economías nacionales.

Una de las principales preocupaciones para la región es el Corredor Seco Centroamericano, una franja vulnerable que abarca territorios de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Allí, las sequías recurrentes ya afectan a miles de familias que dependen de la agricultura de subsistencia.

El Corredor Seco de Centroamérica es una de las regiones que podría enfrentar mayores riesgos por sequías. (Ilustración elaborada con IA).

Impacto regional

La reducción de las lluvias podría provocar pérdidas en cultivos básicos, menor disponibilidad de agua y mayores dificultades para comunidades rurales que ya enfrentan condiciones económicas complejas. Organismos internacionales han advertido que estos factores pueden aumentar la inseguridad alimentaria y la migración.

El informe también destaca que los impactos de El Niño podrían sentirse más allá del campo. El aumento en los precios de productos agrícolas, las interrupciones en cadenas de suministro y la presión sobre los sistemas energéticos podrían afectar a consumidores y empresas en distintos países.

Ante este escenario, especialistas instan a los gobiernos a fortalecer las medidas de prevención y adaptación. La preparación temprana, la protección de las reservas de agua y el apoyo a los productores agrícolas son considerados claves para reducir los efectos de un fenómeno que podría convertirse en uno de los principales desafíos climáticos para Centroamérica en los próximos dos años.

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