El costo de movilizarse volvió a golpear el bolsillo de los guatemaltecos. En julio, el transporte fue la división con mayor incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), impulsado principalmente por los incrementos de las gasolinas y el diésel.
De acuerdo con los datos oficiales, las gasolinas aumentaron 14,56% en un solo mes, mientras que el diésel se encareció 23,89%. El galón de ambos combustibles llegó a registrar precios superiores a Q41 (unos US$5,35) en el área metropolitana.
La presión energética coincidió con el fin del subsidio temporal aplicado por el Gobierno a los combustibles y con la volatilidad internacional vinculada a las tensiones geopolíticas. Además, el transporte urbano registró ajustes de tarifas en algunas rutas, con incrementos de Q5 a Q7, equivalentes a un 40%.
El impacto también se refleja al comparar el comportamiento de los precios con el año anterior. La inflación acumulada entre enero y julio alcanzó 2,34%, frente al 1,29% registrado durante el mismo período de 2025. La variación mensual, por su parte, pasó de -0,32% en junio a 0,66% en julio.

Hay diferencias
Las diferencias territoriales también fueron visibles. La Región V, integrada por Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla, presentó la inflación más elevada, con 3,11%, mientras que la Región II, correspondiente a Alta Verapaz, registró la menor, con 2,24%.
Pese al repunte, el Banco de Guatemala considera que las presiones siguen concentradas principalmente en el transporte y no observa todavía efectos generalizados sobre otros sectores. La entidad proyecta que la inflación cierre 2026 alrededor de 3,75%, mientras el comportamiento de los precios y de la canasta básica entrará además en la discusión para definir el salario mínimo de 2027.







