El Salvador y Costa Rica llevan la delantera en la creación de los ecosistemas de criptomonedas en Centroamérica, aunque su uso es limitado entre la población, concluye un informe de la agencia de relaciones públicas Sherlock Communications.
El reporte recuerda que El Salvador hizo historia al convertirse en el primer país en establecer el bitcoin como moneda de curso legal en septiembre de 2021, pese a que a inicios de 2025 cedió a las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y retiró esta categoría, así como la opción de pagar impuestos.
Según la investigación, liderada por el consultor de blockchain, Luiz Eduardo Abreu Hadad, El Salvador se mantiene en el mapa como “destino estratégico para el desarrollo del ecosistema cripto”, mientras que Costa Rica tiene un “espíritu” amigable para las criptomonedas.
Cuatro años con bitcoin en El Salvador, ¿qué se ha logrado?
A pesar de que el informe destaca a El Salvador como un destino cripto, en la vida cotidiana de los salvadoreños la criptomoneda pasa desapercibida ya que el 92 % asegura que no lo utiliza y prefiere el dólar.
“La baja adopción local se atribuye a la falta de confianza y de utilidad en la vida cotidiana, a pesar de que el gobierno promueve agresivamente el uso de criptoactivos”, sostiene el reporte.
Sherlock Communications explica que existe factores que desincentivan el uso del bitcoin, como una baja inflación, ya que la criptomoneda es utilizada como “refugio” en los países con altas tasas inflacionarias.
Como defensa en la adopción del bitcoin, el gobierno de Nayib Bukele aseguró que sería un mecanismo para enviar remesas a un costo más bajo que las transferencias tradicionales. Sin embargo, en la práctica no tuvo eco. El Banco Central de Reserva (BCR) reporta que las transferencias en un monedero de criptomonedas apenas representan un 0.52 % en el primer trimestre de 2025.
JUST IN: 🇸🇻 El Salvador bought more #bitcoin today for their strategic reserve 🚀 pic.twitter.com/BCRFU4r8qQ
— Bitcoin Magazine (@BitcoinMagazine) August 5, 2025
Sin embargo, el reporte destaca que un factor a favor de El Salvador es la reserva estratégica de bitcoin que supera las 6,200 monedas, valoradas en $620 millones. Esto refuerza “su perfil como un hub regional para la innovación en blockchain”, agrega.
“Actualmente ofrece un marco legal que exonera del pago de impuestos sobre criptomonedas, otorga incentivos económicos especiales y respalda una política estatal de acumulación de bitcoin”, indica el reporte.
Costa Rica, un rincón naciente
Costa Rica, en tanto, no tiene una legislación estrictamente en bitcoin y su uso corre por responsabilidad de las personas, pero el país se coloca en el radar con entre 40,000 y 60,000 billeteras activas, así como seis cajeros automáticos en bitcoin y un creciente mercado de negocios basados en blockchain.
“Como no hay una crisis cambiaria que impulse a la gente hacia las criptomonedas, la adopción en el país se explica por otros factores: el interés por la innovación financiera, el uso de remesas, el turismo y las iniciativas de la comunidad tecnológica”, agrega la investigación.
Para evitar las altas comisiones y la lentitud de las transferencias bancarias, los expatriados y los trabajadores remotos recurren a las criptomonedas.
El estudio recuerda que El Salvador tiene la Bitcoin Beach, en la playa de El Zonte, donde tuvo su génesis el ecosistema de criptomonedas, mientras que Costa Rica lidera con el proyecto Bitcoin Jungle en las localidades de Dominical y Uvita con 350 comercios que aceptan pagos mediante la billetera Lightning.
Además, en febrero de 2025, el Banco Nacional se convirtió en el primero de Centroamérica en vender un fondo ETF de bitcoin, al tiempo que MultiMoney, una pasarela de pagos, añadió a comercio en criptomonedas.
“El entorno costarricense es abierto, con bajos impuestos, energía renovable y un entorno amigable para quienes hablan inglés. Aunque no ofrece los incentivos explícitos de lugares como El Salvador o Emiratos Árabes, sigue siendo un lugar excelente para desarrollarse”, afirma el estudio.