Centroamérica ante un 2026 crítico: calor extremo y plagas amenazan hasta el 40% de la producción agrícola

Organismos regionales advierten que el nuevo ciclo agrícola podría marcar uno de los años más complejos para la seguridad alimentaria en Centroamérica y el Caribe.

El calor extremo generará importantes pérdidas en el agro.

El ciclo agrícola 2026 en Centroamérica y el Caribe inicia bajo un escenario de alta incertidumbre climática. Las proyecciones anticipan temperaturas elevadas, lluvias irregulares y una mayor presencia de plagas, lo que podría impactar la producción regional.

Según el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), estas condiciones obligan a los productores a modificar prácticas tradicionales, retrasar siembras y adoptar nuevas estrategias. Así, los productores buscan enfrentar los efectos del cambio climático.

Uno de los cambios más visibles se registra en El Salvador. Allí, expertos recomiendan iniciar la siembra hasta la segunda semana de junio, cuando las lluvias estén más establecidas. Esto representa un cambio respecto a los calendarios habituales.

Productores locales advierten que el aumento de las temperaturas y el estrés hídrico afectan directamente cultivos clave como el maíz. Esto se traduce en plantas más débiles, mazorcas incompletas y mayor riesgo de pérdida total ante eventos climáticos extremos.

A la situación climática se suma el encarecimiento de insumos.

A esta situación se suma el encarecimiento de insumos, el aumento del costo de la tierra y la escasez de mano de obra, factores que han llevado a muchos agricultores a reducir las áreas de cultivo en toda la región.

El informe también alerta sobre el aumento de plagas y enfermedades. La transición hacia condiciones neutras del fenómeno ENOS incrementa la variabilidad climática. Además, crea un ambiente favorable para insectos como langostas, trips y áfidos, así como enfermedades fúngicas que afectan granos básicos.

En el Caribe, especialmente en República Dominicana, se proyecta entre un 40% y 50% de probabilidad de lluvias por debajo de lo normal. Esto podría intensificar el estrés hídrico y comprometer aún más la producción agrícola.

A nivel global, se estima que hasta el 40% de la producción agrícola se pierde cada año debido a plagas.

A nivel global, se estima que hasta el 40% de la producción agrícola se pierde cada año debido a plagas. Esta cifra podría aumentar en 2026 por los efectos del cambio climático, según datos citados en el informe.

Frente a este panorama, organismos internacionales recomiendan fortalecer la vigilancia fitosanitaria, ajustar calendarios de siembra, utilizar variedades resistentes y fomentar el manejo integrado de plagas como medidas clave para reducir riesgos.

La cooperación regional será determinante para enfrentar este escenario. En un año como este, el clima podría definir no solo las cosechas, sino también la seguridad alimentaria de millones de personas en Centroamérica.

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