La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) advirtió que la canícula podría extenderse entre 20 y 40 días en varias zonas de Honduras, generando preocupación entre productores agrícolas y comunidades vulnerables del Corredor Seco.
Este fenómeno climático se caracteriza por una disminución temporal de las lluvias durante la temporada invernal y suele registrarse entre julio y agosto. Sin embargo, especialistas alertan que este año podría sentirse con mayor intensidad debido a las condiciones atmosféricas observadas en la región.
Los departamentos ubicados en el sur, centro y occidente del país figuran entre los más expuestos. En estas áreas, la agricultura de granos básicos depende en gran medida de las precipitaciones, por lo que una interrupción prolongada puede provocar pérdidas significativas en las cosechas.
La preocupación también alcanza al resto de Centroamérica. El Corredor Seco, una franja que atraviesa Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, concentra a millones de habitantes vulnerables a fenómenos climáticos extremos y a problemas de inseguridad alimentaria.

Datos regionales indican que cerca del 60 % de la población del Corredor Seco vive en condiciones de pobreza, mientras que las sequías recurrentes han incrementado la presión sobre la producción agrícola y el acceso al agua en los últimos años.
Las autoridades hondureñas recomiendan a los agricultores monitorear los pronósticos climáticos y adoptar medidas para proteger los cultivos.
Mientras tanto, organismos internacionales continúan alertando sobre el aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías asociadas al cambio climático, un fenómeno que ya afecta a amplias regiones del planeta.







