América Latina y el Caribe crecerán solo un 2,1% en 2026, según el más reciente informe del Banco Mundial, una cifra que confirma el estancamiento económico de la región y la ubica nuevamente entre las de menor crecimiento a nivel global.
El documento, titulado Panorama económico de América Latina y el Caribe – Abril 2026, fue elaborado por la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial y advierte que el crecimiento será incluso menor al de 2025, cuando la región alcanzó un 2,4%.
Más allá del número, el problema es más profundo: el ingreso por persona apenas aumentará. Esto significa que, aunque las economías crezcan, muchas personas no sentirán una mejora real en su calidad de vida.
Consumo impulsa economías
Uno de los principales motores de la economía sigue siendo el consumo de los hogares, pero con un ritmo débil. En contraste, la inversión —clave para generar empleo y crecimiento sostenido— se mantiene baja debido a la incertidumbre económica y política.
El informe también señala que las empresas están actuando con cautela. Muchas prefieren esperar antes de invertir, ante dudas sobre el rumbo económico global y las políticas internas de los países de la región.
A nivel internacional, el escenario tampoco ayuda. El crecimiento de economías clave como Estados Unidos y China se está desacelerando, mientras persiste la incertidumbre comercial y los conflictos globales, factores que afectan directamente a América Latina.
Aunque la inflación ha comenzado a bajar en varios países, el proceso es lento. Los bancos centrales siguen siendo cautelosos y mantienen tasas de interés relativamente altas, lo que encarece el crédito y limita el consumo y la inversión.
Elevado endeudamiento
En el plano fiscal, muchos gobiernos enfrentan otro desafío: altos niveles de deuda y poco margen para gastar. Esto reduce la capacidad de invertir en infraestructura, educación o programas sociales que podrían impulsar el crecimiento.
A pesar de este panorama, el informe destaca que algunos países muestran señales positivas, especialmente en América Central, donde el crecimiento se mantiene más sólido gracias a las remesas, exportaciones de servicios y mayor integración económica.
El Banco Mundial concluye que la región enfrenta un desafío estructural: sin más inversión, mejores políticas públicas y mayor estabilidad, América Latina seguirá creciendo poco y avanzando lentamente.
