La economía de El Salvador creció 3.9 % en 2025, superó la mayoría de las previsiones y mantuvo un desempeño por encima del promedio de América Latina y el Caribe de los últimos años, según el informe sobre clima de inversión de 2026 del Departamento de Estado de Estados Unidos. El documento atribuye este comportamiento al auge de la construcción y el turismo, las remesas récord y una mejora en la confianza de los inversionistas.
El reporte considera que El Salvador se convirtió en un destino cada vez más atractivo para los inversionistas debido a su proximidad con Estados Unidos, el uso del dólar estadounidense como moneda de curso legal, la seguridad pública y las políticas sostenidas para favorecer la inversión. También destaca los incentivos fiscales, los marcos regulatorios y las acciones gubernamentales encaminadas a facilitar el comercio.
El Banco Interamericano de Desarrollo identificó a El Salvador como el país con el despacho aduanero para exportaciones más rápido de América Latina en 2025, con un promedio inferior a cuatro días. El informe también destaca el Acuerdo sobre Comercio Recíproco entre Estados Unidos y El Salvador, firmado en enero de 2026, que busca fortalecer los mercados para las exportaciones estadounidenses y reducir barreras comerciales.
El gobierno salvadoreño busca aumentar los flujos de inversión extranjera directa, principalmente en cadenas de suministro de alta tecnología, inteligencia artificial, energía, productos farmacéuticos, turismo, textiles y confección, y autopartes. Sin embargo, el Banco Central reportó que la inversión extranjera directa neta alcanzó $475 millones en 2025, equivalente al 1.3 % del producto interno bruto (PIB) y una reducción del 37 % respecto al año anterior. Panamá aportó $188 millones, Estados Unidos $97 millones y Reino Unido $74 millones.

Reformas para estimular inversiones
Entre 2025 y 2026, El Salvador aprobó una serie de reformas destinadas a estimular nuevas inversiones y ampliar las existentes. Estas incluyeron modificaciones a la Ley de Bancos, la Ley de Servicios Internacionales y la Ley de Zonas Francas, además de la Ley para el Fomento de la Expansión de las Inversiones y un régimen especial para incentivar inversiones de alto valor.
Las nuevas regulaciones de banca de inversión también pretenden posicionar al país como un centro para las criptomonedas y las finanzas digitales.
El informe señala que el gobierno salvadoreño y el Fondo Monetario Internacional (FMI) completaron en julio de 2025 la primera revisión del programa de reformas económicas por $1,400 millones y 40 meses, iniciado en febrero de ese año. En diciembre de 2025, el FMI destacó los esfuerzos gubernamentales para reducir el déficit fiscal, incrementar las reservas internacionales y avanzar en reformas estructurales, aunque las siguientes revisiones del programa permanecen retrasadas.
El Salvador también dispone de incentivos fiscales dirigidos a sectores como tecnología, turismo, servicios y actividades orientadas a la exportación. La Ley de Fomento a la Innovación y Manufactura de Tecnologías concede exenciones durante 15 años para actividades relacionadas con programación de software, inteligencia artificial, ciberseguridad, computación cuántica, semiconductores, robótica y otras tecnologías. La Ley de Turismo, por su parte, contempla incentivos para proyectos con inversiones mínimas de $25,000.
Las zonas francas constituyen otro componente de la estrategia de atracción de inversiones. El país cuenta con 17 zonas francas, cuatro de las cuales también funcionan como parques de servicios, donde operan 291 empresas de sectores como textiles, distribución, centros de llamadas, tercerización de procesos, agroindustria, agricultura, electrónica y metalurgia. Estas compañías generan aproximadamente 70,000 empleos y pertenecen principalmente a inversionistas de El Salvador, Estados Unidos, Taiwán y Corea del Sur.
El sistema bancario salvadoreño se mantiene sólido y generalmente bien administrado y supervisado, según el Departamento de Estado. Sus activos totales alcanzaron $27,500 millones en diciembre de 2025, un crecimiento de 12.5 % frente al año anterior, mientras los préstamos improductivos representaron el 1.5 % de los créditos brutos. Además, el 47 % de la población tenía una cuenta bancaria en 2025, frente al 28 % registrado en 2022.
Las remesas continuaron desempeñando un papel relevante en la economía y sumaron aproximadamente $10,000 millones durante 2025, procedentes casi en su totalidad de Estados Unidos. El documento recuerda que El Salvador utiliza el dólar estadounidense desde 2001 y señala que no existen restricciones para transferir fondos relacionados con inversiones fuera del país, repatriar capital o reinvertir ganancias.
El informe también vincula la mejora de la seguridad pública con una mayor confianza de los consumidores y actividad económica. El régimen de excepción, vigente desde marzo de 2022, permitió la captura de más de 92,300 presuntos pandilleros durante cuatro años. El país registró 82 homicidios en 2025, frente a 114 en 2024, y la tasa de homicidios descendió a 1.3 por cada 100,000 habitantes, la más baja de la región.
Pese a las condiciones favorables señaladas, el Departamento de Estado identifica desafíos pendientes para los inversionistas, entre ellos la necesidad de contar con trabajadores calificados, precios competitivos de la energía y una infraestructura digital y de ciberseguridad robusta.
La informalidad también continúa como un reto: la fuerza laboral alcanzó aproximadamente 3.1 millones de personas en 2025 y un 68 % de los trabajadores carece de acceso a prestaciones gubernamentales de salud y pensiones, mientras el sector informal representa alrededor del 20 % del PIB.







