El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó este martes las restricciones políticas en Nicaragua y defendió la participación de la oposición en las elecciones.
“Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición se presente a las elecciones”, afirmó Lula ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El pronunciamiento ocurre mientras la dictadura de Daniel Ortega impulsa cambios que restringen la competencia política y modifican el marco electoral del país.
Reforma constitucional limita la competencia
La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó el 2 de septiembre una reforma constitucional impulsada por Ortega y la codictadora Rosario Murillo.
El texto prohíbe prácticamente la participación de partidos opositores en futuras elecciones.
La reforma también amplía de 6 a 7 años los períodos del presidente y otros altos funcionarios.
El Parlamento deberá ratificar los cambios en enero de 2027, conforme al procedimiento establecido por la legislación nicaragüense.
Brasil resiste su posición frente a Managua
Las declaraciones de Lula reflejan el deterioro de las relaciones entre Brasil y Nicaragua.
#AsambleaONU 🌐 | El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Señaló que el pueblo merece definir el destino de estos países. pic.twitter.com/XVs368FXm1
— CENTRO Digital (@radiocentroec) September 22, 2026
Ambos países redujeron sus vínculos diplomáticos después de que Managua expulsara al embajador brasileño en 2024.
Brasil respondió entonces con la expulsión del representante diplomático nicaragüense.
En julio, el Gobierno brasileño también expresó preocupación por las declaraciones de Ortega sobre el futuro de las elecciones.
Brasilia pidió garantizar el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes.
La oposición enfrenta restricciones desde 2021
La crisis electoral de Nicaragua se profundizó antes de las elecciones de noviembre de 2021.
Las autoridades encarcelaron entonces a varios aspirantes opositores antes de los cómicos, que terminaron con la reelección de Ortega.
Desde entonces, los dirigentes opositores se han enfrentado a prisión, exilio, pérdida de nacionalidad y confiscación de bienes.
Organismos internacionales también han documentado detenciones arbitrarias, desapariciones y otras violaciones de derechos humanos.
Centroamérica observa el nuevo escenario
La situación nicaragüense también genera preocupación entre otros países centroamericanos.
Una declaración respaldada por Brasil, Costa Rica, Guatemala y otros países de la región defendió elecciones multipartidistas y competencia política genuina.
La discusión regional aumentó después de que Ortega planteara en julio que no habría nuevas elecciones para impedir que la oposición llegara al poder.
El Gobierno nicaragüense respondió que garantiza procesos electorales democráticos, libres y transparentes bajo sus propias normas nacionales.
Lula también abordó Venezuela y Cuba
Durante su discurso, Lula extendió su mensaje a otros conflictos políticos de América Latina.
El mandatario afirmó que el pueblo venezolano “merece definir su propio destino” y cuestionó las intervenciones externas.
También criticó las sanciones y el embargo contra Cuba, al considerar que afecta a la población de la isla.
Además, Lula pidió una mayor respuesta internacional ante la crisis humanitaria de Haití.
El presidente brasileño vinculó estos asuntos con su defensa de la soberanía, la democracia y el papel del sistema multilateral.
La posición expresada ante Naciones Unidas coloca nuevamente la situación electoral de Nicaragua en el debate diplomático latinoamericano.







