Unicef advirtió que los movimientos migratorios continuaron exponiendo a niños, adolescentes y familias a riesgos de protección durante el primer semestre de 2026 en Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, Costa Rica y Panamá, en medio de retornos, desplazamientos y cambios en las rutas migratorias. El informe regional también analiza el impacto de la violencia armada sobre la niñez.
Guatemala registró el mayor volumen de retornos señalado para Centroamérica en el documento, con 31,780 personas retornadas desde Estados Unidos y México hasta junio, entre ellas 442 niñas y niños y 109 menores no acompañados. Unicef señaló que los retornados enfrentaron dificultades para acceder a servicios básicos y que las condiciones de violencia e inseguridad continuaron impulsando desplazamientos internos y movimientos hacia el exterior.
En Honduras, el informe indica que la dinámica migratoria siguió marcada por movimientos de salida, tránsito, destino y retorno. Hasta abril de 2026 habían regresado 24,402 personas, un descenso de 74 % frente al mismo período de 2025. De ese total, 5,087 eran migrantes en situación de vulnerabilidad. Unicef también advierte que la violencia armada, la extorsión y el desplazamiento continuaron generando necesidades humanitarias, particularmente entre niños y adolescentes.
Para El Salvador, Unicef reporta que los patrones migratorios continuaron modificándose, con un aumento de retornados y movimientos transfronterizos. Durante el período analizado, 9,706 personas fueron retornadas, mientras el organismo mantuvo acciones de protección, reunificación familiar y apoyo a población en movilidad. El reporte también identifica a la violencia armada como un factor que continúa afectando a comunidades y familias.
En Belice, Unicef señala que el país albergaba aproximadamente 45,711 migrantes y personas nacidas en el extranjero antes de junio, equivalentes a 7.2 % de los habitantes, según datos citados en el documento. El organismo advierte que niños migrantes, incluidos aquellos en situación irregular, pueden enfrentar barreras para acceder a servicios y documentación, además de riesgos de separación familiar y otras necesidades de protección.
Costa Rica continuó siendo un país de tránsito, destino y retorno. Entre enero y junio de 2026, los movimientos migratorios hacia el norte disminuyeron 91 %, con 1,026 personas registradas, mientras los movimientos hacia el sur alcanzaron 18,735, un aumento de 27 %. Unicef reportó además la presencia de aproximadamente 1.3 millones de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo en el país.
En Panamá, el flujo por la ruta del Darién mostró una fuerte reducción: entre enero y junio se contabilizaron 4,122 personas, una disminución de 97 % frente al mismo período de 2025. Sin embargo, Unicef señaló que los movimientos migratorios se diversificaron y destacó un incremento de personas que viajaban hacia el sur, principalmente venezolanos, además de movimientos marítimos y terrestres por otras rutas.
El panorama centroamericano forma parte de una emergencia regional más amplia.
El informe de Unicef estima que 3.9 millones de niños necesitan asistencia humanitaria y otros 11.3 millones de personas requieren ayuda en los países cubiertos por su respuesta regional. El organismo solicitó $106.2 millones para sus operaciones humanitarias en 2026 y, al cierre de junio, mantenía una brecha de financiamiento de 52 %, según los cuadros financieros incluidos en las páginas 22 y 23 del reporte.







