Estados Unidos afirmó haber desarticulado una operación de espionaje informático atribuida a actores patrocinados por China, que desde 2018 habría intentado vulnerar organismos gubernamentales, infraestructura crítica y empresas estratégicas.
El Departamento de Justicia incautó tres dominios asociados con QScan y QTRouter, dos plataformas utilizadas para localizar vulnerabilidades, encubrir el origen de los ataques y penetrar redes informáticas alrededor del mundo.
La ofensiva alcanzó o intentó ingresar a sistemas del Departamento de Justicia, la Reserva Federal, la NASA y el Senado estadounidense. También fueron señalados como objetivos el Departamento de Energía, organismos sanitarios y los Institutos Nacionales de Salud. Algunos intentos, como los dirigidos contra la NASA en 2019 y el Senado en marzo de 2026, no tuvieron éxito, según documentos judiciales citados por Reuters.

Las autoridades vincularon las herramientas con Nanjing Xinjiuwei Network Technology, una empresa privada con sede en China. Entre sus supuestos clientes figurarían el Ministerio de Seguridad del Estado —principal agencia de inteligencia civil china— y el Ejército Popular de Liberación.
La investigación sostiene que la infraestructura también facilitó el robo de información de contratistas de defensa, instituciones financieras y universidades. Miles de dispositivos habrían sido comprometidos para ocultar la procedencia de las operaciones y ampliar su alcance internacional.
China negó cualquier participación y aseguró que combate los ciberataques conforme a sus leyes. Su embajada en Washington acusó a Estados Unidos de utilizar la seguridad informática para desacreditar al país y justificar restricciones contra compañías chinas, en medio de una creciente disputa por la influencia tecnológica y el control de información estratégica.







