El episodio ocurrió el 30 de julio durante una misa de la Semana Eucarística Misionera, organizada por la Parroquia El Niño Dios de Cuilapa, en el departamento de Santa Rosa, en Guatemala.
Durante la celebración, un adolescente intentó retirarse de la boca la hostia consagrada. Para evitar que cayera al suelo, el sacerdote la colocó en un vaso de cristal con agua y la trasladó a la capilla de la casa parroquial.
Posteriormente, un colaborador advirtió que la hostia no se había disuelto y presentaba manchas que, según el comunicado parroquial, “podrían ser sangre”. El hallazgo fue comunicado a las autoridades religiosas locales.
En los días siguientes, un diácono, un sacerdote y tres laicos observaron el objeto. El 15 de agosto, el párroco presentó fotografías del fenómeno al obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Lima.

La parroquia informó públicamente del caso el 22 de agosto y anunció que será sometido a un proceso de discernimiento. También aclaró que las manchas no han sido identificadas como sangre humana y que no existe una declaración oficial de milagro.
El objeto fue retirado de la exposición pública y permanece protegido en un lugar especial. La investigación deberá determinar el origen de las manchas y si existen elementos que permitan reconocer una manifestación religiosa extraordinaria.







