Las mipymes son la columna vertebral del tejido productivo salvadoreño, pero operan en una economía marcada por fuertes diferencias entre los negocios pequeños y las empresas de mayor tamaño, según un análisis de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
William Pleités, director de FLACSO El Salvador, explicó que una mediana o gran empresa tiene, en promedio, una dimensión 261 veces superior a la de una mipyme promedio. La diferencia refleja los desafíos que enfrentan los pequeños negocios para aumentar su productividad y crecer.
El peso de este sector es determinante para el mercado laboral. Las micro, pequeñas y medianas empresas generan cerca de dos de cada tres puestos de trabajo en el territorio salvadoreño, lo que las convierte en una pieza clave para los ingresos de miles de hogares.
Las cifras oficiales también muestran su enorme presencia empresarial. Datos presentados este año ante la Asamblea Legislativa indican que las micro y pequeñas empresas representan el 99.6 % del total de empresas y el 89.5 % de los patronos formales activos del país.

Uno de los principales retos sigue siendo la formalización. Pleités señaló que muchos microempresarios entienden este proceso principalmente como obtener el reconocimiento legal de las autoridades para poder desarrollar sus actividades, incluso cuando se trata de pequeños negocios o ventas en espacios públicos.
A las dificultades estructurales se suman problemas de abastecimiento. Durante el segundo trimestre de 2026, el 20 % de las micro y pequeñas empresas reportó falta de insumos como un obstáculo para crecer, frente al 17 % registrado durante los primeros tres meses del año.







