Las remesas familiares enviadas por migrantes a Guatemala, El Salvador y Honduras superaron los $15,852.5 millones entre enero y abril de 2026, según datos oficiales de los bancos centrales de los tres países. La mayor parte de estos recursos provino de Estados Unidos, donde residen millones de centroamericanos.
Guatemala lideró la recepción de remesas en la región con $8,431.6 millones durante el primer cuatrimestre del año, lo que representó un crecimiento interanual de 10.5 %. Solo en abril, los guatemaltecos residentes en el exterior enviaron $2,141.2 millones, aunque la cifra mostró una reducción de 12.2 % frente al récord histórico alcanzado en marzo.
De acuerdo con el Banco de Guatemala, las remesas benefician directamente a 1.7 millones de hogares y tienen impacto económico sobre aproximadamente siete millones de personas, principalmente en comunidades de bajos ingresos.
Las autoridades monetarias estiman que el 60 % de estos recursos se destina al consumo familiar, mientras que un 30 % es utilizado para construcción o mejora de viviendas. El 10 % restante corresponde a inversiones sociales. Para 2026, la proyección oficial apunta a que las remesas alcancen los $26,800 millones.
En El Salvador, las remesas sumaron $3,286.7 millones entre enero y abril, equivalente a un crecimiento de 6.8 % respecto al mismo período de 2025. El Banco Central de Reserva reportó que los hogares salvadoreños recibieron $209.8 millones adicionales en comparación con el año anterior.
Estados Unidos concentró el 92.3 % de los envíos hacia El Salvador, con un total de $3,032.7 millones. Le siguieron Canadá con $27.5 millones, España con $23.7 millones, Italia con $21 millones y México con $3.8 millones.
Por su parte, Honduras recibió $4,134.2 millones en remesas durante los primeros cuatro meses de 2026, un incremento de 14.3 % respecto al mismo período del año anterior, según el Banco Central de Honduras.
Los datos muestran que marzo fue el mes con mayores ingresos, al registrar $1,219 millones. El 85 % de las remesas provino de Estados Unidos, donde residen alrededor de 1.8 millones de hondureños entre migrantes regulares e irregulares.
Las remesas representan más del 25 % del Producto Interno Bruto hondureño y constituyen la principal fuente de divisas del país, superando incluso ingresos generados por exportaciones tradicionales como café, camarón y productos de maquila.
El comportamiento de las remesas confirma la fuerte dependencia económica que mantienen las tres naciones del Triángulo Norte respecto a los ingresos enviados por sus comunidades migrantes, especialmente desde Estados Unidos, en un contexto marcado por desafíos económicos y migratorios en la región.







