El expresidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, recibirá solo un salario aunque ostentará los cargos de ministro de la Presidencia y de Hacienda durante el mandato de gobierno de Laura Fernández en el período 2026-2030.
Durante una entrevista con Amelia Rueda, la nueva mandataria costarricense aclaró que Rodrigo Chaves solo devengará un salario por su trabajo en el gabinete de gobierno aunque se desempeñará como ministro de la Presidencia y de Hacienda. “Hay personas que dicen ´mire, lo puso en dos ministros para pagarle dos salarios´, no, no compatriota, eso no es así” sostuvo.
Fernández expuso que durante el gobierno de Chaves ella también se desempeñó en dos “carteras fuertes” del gobierno y que solo recibió un salario.
Por otro lado, Fernández fue consultada sobre quién tendrá la última palabra en las decisiones si ella o Chaves, a lo que dijo que será ella como mandataria quién indique las directrices que deberán seguirse en cada una de las carteras.
“En este caso en lugar en que sea él, el que tenga la última palabra como era la semana pasada, ahora seré yo quién tenga la última palabra… se le paga solo un salario como lo recibí y cuando era ministra de dos carteras fuertes al mismo tiempo” sostuvo Fernández.
Fernández, quien asumió el poder el viernes pasado, dijo que la relación de trabajo que mantiene con Chaves es “cordial, respetuosa y con mucha camaradería” y añadió que será ella quien defina metas de trabajo y plazos de cumplimiento para Chaves y el resto de funcionarios.
“Le pediré cuentas y resultados como al resto de sus compañeros de gabinete” afirmó la mandataria costarricense, quien agregó que es fácil ponerse de acuerdo con Chaves aunque dijo que si en alguna ocasión no logran consenso “seré yo quien tenga la última palabra”.
Aseguró que ya le indicó a Chaves los temas que considera prioritarios de tratar en conjunto con la Asamblea Legislativa para aprobar leyes y reformar marcos normativos. Además, como ministro, Chaves tendrá que acompañarla a reuniones con diferentes sectores.
Fernández asumió la presidencia de Costa Rica el pasado viernes, prometiendo reformas profundas al sistema costarricense y mano dura contra el narcotráfico y el crimen organizado, considerándose una admiradora del modelo Bukele en El Salvador.







