Violencia en el Triángulo Norte alcanza niveles de guerra, advierte la ONU

El crimen organizado no solo eleva los homicidios, también debilita instituciones, distorsiona economías y erosiona la confianza ciudadana en la democracia.

El Triángulo Norte sigue siendo vulnerable ante el crimen organizado.

La disputa por rutas del narcotráfico, el tráfico de armas y de migrantes ha convertido a Centroamérica y el Caribe en uno de los focos más críticos de criminalidad organizada en el mundo. Un reciente informe de la ONU advierte que la región enfrenta una crisis estructural que trasciende la lucha antidrogas y amenaza la gobernabilidad democrática.

El informe de la UNODC, publicado en febrero, señala que la intensificación de la guerra contra el narcotráfico en México desde 2006 desplazó las rutas hacia corredores menos vigilados de Centroamérica, provocando un aumento sostenido de la violencia.

La situación es especialmente grave en el llamado Triángulo Norte ,El Salvador, Guatemala y Honduras. Las tasas de homicidio han alcanzado niveles alarmantes en Guatemala y Honduras, este último país llegó a registrar en 2011 un récord de 92 homicidios por cada 100,000 habitantes, una cifra comparable a escenarios de conflicto armado.

Según el reporte, la violencia no responde únicamente al tráfico de cocaína, sino a la disputa entre grupos criminales locales y organizaciones extranjeras por el control territorial y las fuentes de ingresos, tanto legales como ilegales.

Según el reporte, la violencia no responde únicamente al tráfico de cocaína, sino a disputas de grupos delincuenciales locales.

Estructuras criminales

El estudio distingue entre familias criminales territoriales y transportistas encargados de movilizar la droga. Aunque las pandillas como la MS-13 y la M-18 mantienen fuerte presencia en extorsión y violencia urbana, su participación directa en el tráfico transnacional es limitada. Sin embargo, han diversificado sus actividades hacia delitos como trata de personas y tráfico de armas.

El tráfico de migrantes hacia Estados Unidos genera más de 85 millones de dólares anuales en Centroamérica, mientras que el 77% de los homicidios en la región se cometen con armas de fuego, muchas provenientes de arsenales estatales mal controlados.

La ONU advierte que la militarización de la seguridad no ha resuelto el problema y que solo el fortalecimiento institucional y la cooperación internacional pueden frenar esta “guerra invisible” que fractura a la región.

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