La aerolínea estatal venezolana Conviasa suspendió temporalmente la mayoría de sus vuelos en la ruta Caracas-La Habana-Managua entre el 10 y el 19 de febrero de 2026, en una medida atribuida a la crisis de combustible en Cuba y a los nuevos requisitos migratorios impuestos por Nicaragua a ciudadanos cubanos y venezolanos.
Según el comunicado oficial, los cambios obedecen a “factores externos” que obligaron a reorganizar la programación de la ruta.
La compañía indicó que un aviso aeronáutico (Notam) emitido por autoridades cubanas advirtió de serias dificultades para el reabastecimiento de combustible en los aeropuertos de la isla, lo que ha afectado la conectividad aérea regional.
Nuevas restricciones migratorias
La reprogramación de vuelos coincide con el endurecimiento de la política migratoria de Nicaragua. La dictadura sandinista eliminó el libre visado para ciudadanos cubanos a partir del 8 de febrero y los obligó a tramitar una “visa consultada”, un procedimiento previo que requiere autorización desde Managua antes de viajar.
La decisión puso fin a una política vigente desde 2021 que había permitido el ingreso sin visa y facilitado el tránsito de miles de migrantes cubanos hacia Estados Unidos a través de Centroamérica.
Lea además: Dictadura de Nicaragua endurece requisitos migratorios para cubanos y venezolanos al estilo de EE.UU.
Además estableció una tarifa a los viajeros venezolanos y otra serie de requisitos que antes no se aplicaban.
Al respecto la aerolínea venezolana señaló que estos nuevos requisitos migratorios han complicado la planificación de los vuelos y los itinerarios de los pasajeros que pretendían viajar a Managua desde Cuba o Venezuela.
Antecedentes inmediatos del caso
En las últimas semanas, Washington había intensificado la presión sobre el Gobierno de Daniel Ortega por el uso de Nicaragua como punto de tránsito migratorio hacia Estados Unidos, lo que influyó en el cambio de política de visados, según fuentes citadas por agencias internacionales.
Paralelamente, Cuba enfrenta una severa crisis energética que ha reducido el suministro de combustible para la aviación, obligando a varias aerolíneas a cancelar o modificar operaciones y generando un efecto dominó en las rutas regionales.
La combinación de restricciones migratorias, crisis energética y tensiones políticas ha reducido de forma significativa la conectividad aérea entre Venezuela, Cuba y Nicaragua, tres países aliados que en los últimos años habían mantenido rutas frecuentes para el transporte de pasajeros y migrantes.
