Sacerdote costarricense es condenado a 15 años de prisión en EEUU

Un juez del Distrito del Condado de Canyon, en el estado de Idaho, dictó una sentencia de 15 años contra Robert Méndez Esquivel, quien admitió su culpabilidad tras un incidente ocurrido en agosto de 2025 que involucró a un adolescente de 16 años.

Foto policial del sacerdote costarricense Robert Mendez Esquivel, condenado por abuso sexual de un menor en EEUU.

Robert Méndez Esquivel, un ciudadano costarricense de 45 años quien fue sacerdote de la Iglesia Católica de St. Paul en Nampa, en el estado norteamericano de Idaho, fue sentenciado a una pena de 15 años de prisión. El veredicto fue emitido por el juez de distrito del Condado de Canyon, Davis VanderVelde, luego de que el acusado se declarara culpable del cargo de agresión sexual contra un menor de edad.

La resolución judicial estipula que Méndez Esquivel deberá cumplir un periodo mínimo obligatorio de tres años tras las rejas antes de poder optar por cualquier beneficio de libertad condicional. Esta sentencia pone fin a un proceso legal que comenzó en agosto de 2025, tras una investigación exhaustiva liderada por el Departamento de Policía de Nampa que conmocionó a la comunidad religiosa local.

Según los registros presentados ante el tribunal, el contacto inicial entre el religioso y la víctima, un joven de 16 años, se produjo el 14 de agosto de 2025 a través de la aplicación de citas Grindr. Aunque el menor inicialmente afirmó tener 18 años, la investigación reveló que Esquivel continuó con la interacción y coordinó un encuentro personal incluso después de conocer la verdadera edad del adolescente.

El informe detalló que el acusado recogió a la víctima y la trasladó al parque Lyons en Nampa, donde tuvo lugar el contacto sexual. Este hecho fue calificado por la fiscalía como una explotación directa, subrayando que, bajo las leyes vigentes en el estado de Idaho, un menor de 16 años carece de la capacidad legal para otorgar consentimiento en actividades sexuales con un adulto.

Durante la audiencia de sentencia, se dio lectura a una declaración de impacto de la víctima, quien optó por no asistir físicamente debido al trauma emocional. En su escrito, el joven expresó sentir una profunda vergüenza y duda sobre su capacidad para superar el incidente en el futuro, reflejando el daño psicológico persistente derivado del abuso sufrido.

Por su parte, la madre de la víctima también presentó un testimonio escrito donde confrontó duramente al exacerdote. En sus palabras, cuestionó la moralidad de Esquivel, señalando la contradicción entre su supuesta vocación como “hombre de Dios” y sus acciones criminales, calificando su conducta como algo que le generaba un profundo rechazo.

La fiscal adjunta Kara Przybos había solicitado inicialmente una condena más severa de 20 años, enfatizando la gravedad del acto. En contraparte, la defensa argumentó a favor de una jurisdicción retenida y libertad condicional, alegando que Esquivel mostraba un bajo riesgo de reincidencia y un remordimiento genuino, manifestado a través de ayunos y una pérdida considerable de peso durante su detención.

Finalmente, el juez VanderVelde rechazó la petición de la defensa, reafirmando que una pena de prisión era la única respuesta adecuada ante una conducta “absolutamente incorrecta”. El fiscal del condado, Chris Boyd, concluyó reafirmando el compromiso de su oficina para procesar con rigor cualquier caso de explotación infantil, garantizando la protección de los jóvenes en la región.

 

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