En Panamá nacen cada vez menos bebés. El país registró 59.729 nacimientos en 2024, frente a 69.945 en 2020: 10.216 menos en apenas cuatro años. La caída forma parte de una transformación que también está cambiando la edad de la población.
La diferencia se ve aún mejor al medir los nacimientos según el tamaño de la población. En 2000 había 22,7 por cada mil habitantes; en 2024, 13,1. Es una reducción del 42,3 %, recogida en el IX Informe de Calidad de Vida de Panamá, ¡cuéntame!, con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo.
Las familias también son más pequeñas. La tasa global de fecundidad pasó de 5 hijos por mujer en 1970 a 2,7 en 2000 y 1,8 en 2024. La disminución empezó mucho antes de los últimos años y muestra la magnitud del cambio entre generaciones.
La edad de las madres suma otro dato a esta fotografía. En 2024, 19.359 bebés nacieron de mujeres de 30 años o más, cerca de uno de cada tres nacimientos. La edad media en que las mujeres tuvieron hijos fue de 27,43 años. Para determinar si la maternidad se está postergando, hace falta comparar esa cifra con años anteriores.
Los promedios nacionales esconden realidades muy distintas. En la comarca Ngäbe Buglé hubo 30 nacimientos por cada mil habitantes en 2024, más del triple que en la provincia de Los Santos, donde se registraron 9. La fecundidad fue de 3,8 hijos por mujer en la comarca y de 1,4 en Los Santos.
Panamá también crece más despacio. El censo de 2023 contabilizó 4.064.780 habitantes, pero el ritmo anual de crecimiento poblacional bajó de 2,6 % en 1990 a 1,2 % en 2023. La edad mediana se sitúa en 30 años: la mitad de la población es más joven y la otra mitad, mayor.
Al mismo tiempo, aumenta la proporción de adultos mayores. Las personas de 60 años o más eran el 7 % de la población en 1980 y llegaron al 14 % en 2023. Si se cumple la proyección incluida en el informe, representarán el 24 % en 2050: casi una de cada cuatro personas.
La esperanza de vida alcanzó 80 años en 2025 y, por ahora, el 61 % de los habitantes está en edad de trabajar. Panamá cuenta con una amplia población potencialmente activa, mientras deberá preparar sus sistemas de salud, pensiones y cuidados para atender a una población cada vez más longeva.
