Más del 80 % de migrantes centroamericanos sufren impactos climáticos antes dejar su país

Un informe regional advierte que la crisis climática ya es un factor clave de migración en Centroamérica, aunque sigue sin reconocimiento pleno en los sistemas de protección internacional.

Más del 80% de las personas migrantes de la región experimentó eventos climáticos extremos.

La crisis climática se ha convertido en un detonante silencioso de la migración en Centroamérica. Un nuevo informe revela que más del 80 % de las personas migrantes de la región experimentó eventos climáticos extremos antes de abandonar su país, mientras que en México el acceso al refugio por estas causas sigue siendo limitado.

El estudio “Cambio Climático y Migración desde Centroamérica” advierte que la migración climática no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples factores estructurales que combinan deterioro ambiental, pobreza y exclusión social.

De acuerdo con el informe, basado en encuestas a migrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, más del 80 % sufrió al menos un evento climático extremo en los cinco años previos a migrar, y el 55 % enfrentó cuatro o más.

Los huracanes, olas de calor e inundaciones destacan entre los eventos más frecuentes, con un 64%, 56% y 55% respectivamente. A esto se suman sequías, incendios forestales y cambios en los ciclos agrícolas que afectan directamente la subsistencia.

El huracán Eta tuvo un fuerte impacto en Centroamérica.

El impacto económico es severo: más de la mitad de los encuestados reportó pérdida de empleo, cosechas o vivienda. Además, el 74% señaló falta de acceso a agua potable y el 67% escasez de alimentos tras los eventos climáticos.

En países como Honduras y Nicaragua, los huracanes Eta e Iota en 2020 dejaron una huella profunda. El 62 % de los migrantes hondureños indicó que los impactos ambientales influyeron en su decisión de migrar.

En el caso de Guatemala, el fenómeno es aún más marcado: el 92% de los migrantes encuestados señaló que eventos climáticos, como olas de calor y cambios en la agricultura, influyeron en su salida.

El 92% de los migrantes encuestados señaló que eventos climáticos.

El informe también evidencia desigualdades: las mujeres enfrentan mayores pérdidas económicas y cargas de cuidado, mientras que un 22% de ellas migró además por situaciones de violencia de género agravadas por el contexto climático.

Las comunidades indígenas y afrodescendientes aparecen entre las más afectadas. El 90% reportó haber vivido al menos un evento climático, en territorios altamente expuestos como las costas de Honduras y Nicaragua o las tierras altas de Guatemala.

Pese a estos datos, las organizaciones denuncian que México aún no reconoce plenamente la migración climática como motivo para otorgar refugio, lo que deja a miles de personas en una situación de vulnerabilidad prolongada durante su tránsito.

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