La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, aseveró este viernes que teme una “invasión” de mineros artesanales ilegales que provengan de Nicaragua, tomando en cuenta que hay casi 2,000 que operan en la reserva natural Indio Maíz, en el lado nicaragüense, cercano a Costa Rica, que serán desplazados por las empresas chinas que controlarán ese territorio.
La mandataria costarricense dio que le “preocupa enormemente” que en la reserva natural de Nicaragua, Indio Maíz, se reportan unos 1,800 mineros artesanales y que recientemente, la dictadura de Daniel Ortega otorgó concesiones a empresas chinas para que extraigan oro de esa reserva.
“Cuando esa empresa tome control de esa minera en Nicaragua ¿Para dónde creen que se van a venir esos coligalleros? (mineros artesanales)” cuestionó Fernández, quien agregó que esa situación podría provocar una invasión de mineros ilegales hacia Costa Rica.
“Me preocupa enormemente lo que va a pasar con Indio Maíz en Nicaragua. Indico Maíz ya se concesionó a empresas chinas… cuando esa empresa tome control de esa minera en Nicaragua ¿Para dónde creen que se van a venir esos coligalleros?… (podría ocurrir) un problema de invasión de esta cantidad de personas aquí” afirmó la presidenta.
Fernández realizó una visita este viernes a Crucitas, la principal zona rural fronteriza con Nicaragua que es explotada por bandas de mineros ilegales. Al finalizar el recorrido, la mandataria emitió una conferencia de prensa donde dijo que no son “pobres migrantes” los que sacan oro de Crucitas, sino bandas de crimen organizado.
El recorrido tenía como objetivo mostrar a los diputados de la Asamblea Legislativa el diario vivir de la zona con actividad minera ilegal y para presionarlos a aprobar el proyecto de ley que busca reactivar la minería. El gobierno actualizó hoy que cada mes gastan $1,300,000 en labores de seguridad en la zona.
Las autoridades mantienen desplegados 150 policías para combatir la actividad minera en las 800 hectáreas de Crucitas, aunque la actividad minera también se ha expandido al Cerro Conchuditas, es decir, que el terreno explotado es de 3,000 hectáreas.
Fernández aseguró que la vigilancia no es suficiente por falta de recursos policiales, quienes hacen turnos de dos meses en resguardo de Crucitas. Los policías reportan haber capturado a ciertos mineros artesanales hasta 35 veces, quienes vuelven a ingresar para seguir sacando oro.
